domingo, 27 de marzo de 2011

Esta entrevista al general Navas, realizada por el diario El Nuevo Siglo, es de notable importancia. Permite ambientar el ejercicio de construir un diálogo con todos los actores de la guerra y de la paz, en el cual el grupo de investigación Presidencialismo y Participación ha comprometido sus análisis y prospectiva.

El II Seminario Internacional Antonio Gramsci tuvo como lema "Liberémonos de la Guerra". Desde entonces trabajamos en esa perspectiva que resuelva con inteligencia y provecho general la desgracia de un conflicto prolongado, cuyo fundamento último está en la enorme desigualdad y exclusión que reina entre l@s colombian@s. N de la R.


EL NUEVO SIGLO

http://www.elnuevosiglo.com.co/home/noticias-del-dia/195-noticia-del-dia/32773-el-centro-de-gravedad-de-las-farc-no-es-cano.html

El “centro de gravedad” de las Farc no es Cano

El general Alejandro Navas hace una radiografía muy objetiva de la realidad del conflicto armado, el estado de debilidad de la guerrilla y el riesgo de terrorismo. Describe los tres escenarios que hay para combatir a las Farc y cómo la opción más viable es la llamada paz romana. Explica lo que está pasando con los ataques guerrilleros en Cauca y Nariño, y cómo toda la Fuerza Pública se está reentrenando con base en la fe en la causa

EL CENTRO de gravedad de las Farc no es su máximo dirigente, Guillermo León Sáenz Vargas, alias Alfonso Cano, porque tienen un cuerpo de mando colegiado y si muere uno de sus miembros, es reemplazado por otro.


La afirmación fue hecha por el comandante del Ejército Nacional, general Alejandro Navas Ramos, quien en entrevista con EL NUEVO SIGLO hace un balance del estado de la guerra, cómo están las Farc, cuál es la situación del Eln y en qué se diferencian las guerrillas colombianas de las que existieron en Perú o en Sri Lanka.


Afirma que los planes estratégicos de las Farc para la toma del poder están neutralizados y que ello explica porque están acudiendo al terrorismo. Sin embargo, advierte que esa guerrilla no está derrotada y que la recta final para acabar esta amenaza es la más dura. Indica que la vía de pax romana termina siendo la alternativa más viable para enfrentar a la subversión.


EL NUEVO SIGLO:- ¿Cómo ha cambiado la situación del país para enfrentar a la guerrilla?
GENERAL ALEJANDRO NAVAS:- Los tiempos han cambiado indudablemente después de todas las etapas de la violencia. Hubo un gobernante que convocó la voluntad popular en torno a un objetivo de buscar la paz, el desarrollo y la prosperidad. También convocó a los campos del poder: el político, económico, social y el militar, corrigiendo ese error estratégico e histórico en que estábamos incurriendo en el pasado, cuando para sofocar la violencia se estaba empleando el poder militar solamente.

La guerra nos la habían dejado a los militares, siendo que las guerras no la ganan los ejércitos sino los pueblos. Entonces el gobierno de la seguridad democrática tuvo esa virtud y ese espíritu de convocar a la sociedad y esa sociedad tuvo manifestaciones como fueron las marchas de rechazo en las calles de todas las capitales, de todos los pueblos, rechazando la violencia, haciendo un llamado a la paz. También ayudaron los impuestos para fortalecer a las Fuerzas Militares… Las redes de cooperantes… y la creación del servicio militar de soldados campesinos o de mi pueblo…


ENS:- Con base en esa realidad ¿qué le espera al país en cuanto al conflicto armado?
GAN:- En este panorama, en esta confrontación, se visualizan tres escenarios. El primero podríamos decir que es el aniquilamiento militar, el segundo es una negociación política, mientras que el tercero es una combinación de una presión militar con la apertura de un pequeño espacio político de negociación, con las reglas del juego favorables para el Gobierno nacional.


ENS.- ¿Cómo se puede explicar ese primer escenario?
GAN:- En el primer escenario nosotros vemos el aniquilamiento militar, que consiste en no dejar piedra sobre piedra, sacar a todos los narcoterroristas en bolsas negras de las áreas donde delinquen. Este proceso es bastante complejo, ya que aquí hay unos fenómenos importantes como la observación y la implementación de los derechos humanos y el Derecho Internacional Humanitario.

Además, el principal adversario, que son las Farc, tienen un cuerpo de mando colegiado, lo cual quiere decir que el centro de gravedad no es su cabecilla, porque ahí muere uno y lo reemplaza el otro, como en el caso de Tirofijo, Iván Ríos, Raúl Reyes y Mono Jojoy, entre otros cabecillas abatidos por las fuerzas del orden y que han sido reemplazados.

Ellos son objetivos políticos, no son centros de gravedad, a diferencia de otros países como el Perú con la guerrilla Sendero Luminoso, que apenas fue capturado Abimael Guzmán, su máximo cabecilla, ese movimiento feneció; Igual en Sri Lanka, con los Tigres Tamiles, pues apenas el cabecilla fue neutralizado, se rindieron, se acabaron. Acá en nuestro medio no ocurre eso en ese sentido.


ENS:- ¿La topografía del país dificulta el accionar militar para ese primer escenario?

GAN:- Debemos tener en cuenta que la geografía nacional es bastante accidentada, quebrada, surcada por tres cordilleras que tienen bastantes arrugas en su configuración, en donde encontramos muchos baches, huecos, trincheras, socavones, túneles… Un terreno defensivo apto para el combate de guerrillas, esconderse, escapar, camuflarse, parece un terreno elaborado por la mano del diablo para esas fechorías, para la comisión de los crímenes de la subversión. Entonces vemos que ese campo del aniquilamiento militar es bastante complejo.


ENS:- Visto ello, entonces ¿cómo es ese segundo escenario de la negociación política?
GAN:- Nosotros también lo vemos relativo y complejo, porque las Farc no representan un sector de la sociedad colombiana. Las Farc no le brindan confianza a la misma sociedad para sentarse en la mesa de negociación con el gobierno para una reforma.


ENS:- ¿En qué momento las Farc pudieron ser consideradas como fuertes o como una amenaza?
GAN:- Ellas perdieron la oportunidad en su momento en la década de los noventa, prácticamente llevaban una victoria militar que la malograron al lanzar su ofensiva antes de tiempo y olvidaron que esta confrontación es de carácter político-militar y no tuvieron en cuenta a las masas, porque no estaban todavía concientizadas, entonces lanzaron la ofensiva y les fue adversa.


ENS:- ¿Qué pasó entonces?

GAN:- Ese fue un momento que supo aprovechar el gobierno nacional, que hizo un replanteamiento estratégico y después vino lo que vino. Además la negociación política es bastante compleja, porque en Colombia hay una democracia y de igual manera hay una Constitución participativa y garantista. Aquí no hay una anarquía, aquí no hay ningún desorden en donde se requiera el gobierno que pueda brindar la subversión. Por eso nosotros vemos bastante compleja una negociación política.

Fuera de eso tenemos tristes experiencias en el pasado, siempre los grupos armados ilegales han tomado esas negociaciones como una ventaja estratégica para oxigenarse, ya tenemos la triste experiencia del Caguán y otras negociaciones del pasado, en donde lo único que obtuvieron fue ventajas para fortalecer su grupo subversivo.


ENS:- ¿Y el tercer escenario?
GAN:- Llegamos a un tercer escenario, nosotros creemos que es el más consecuente por las mismas circunstancias políticas actuales y es una combinación de una presión militar por tierra, mar, aire y ríos, que es lo que se está haciendo, lo que está consignado en el plan de desarrollo de la política de Defensa y Seguridad del Ministerio, del plan de guerra de las Fuerzas Militares, de los planes de campaña de la Armada Nacional y la Fuerza Aérea y del plan estratégico de la Policía Nacional. Toda esa presión militar por tierra, mar, río, aire, en los perímetros urbanos, con la apertura de un pequeño espacio de negociación. Todos sabemos que todos los conflictos que son escenarios políticos terminan con una negociación aplicando la pax romana.


ENS:- ¿Cuál es esa modalidad?
GAN:- La pax romana es la paz que se le da al vencido. Entonces nosotros creemos que este es el escenario al cual se puede llegar y eso está consignado en el espíritu de las políticas del gobierno nacional. Es decir la confrontación en el campo de combate para quebrarles su voluntad de lucha y, una vez quebrada esa voluntad de lucha, sí vendrán las negociaciones que son obvias al término de los conflictos.


Radiografía

ENS:- ¿Cómo están las Farc en este momento? ¿Cuál es su reserva estratégica luego de perder a muchos de sus cabecillas y cuatro miembros del Secretariado?

GAN:- Las Farc dentro de sus lineamientos, tienen unas prioridades. Inicialmente tienen planes y éstos ocupan el primer lugar dentro de sus preferencias; después siguen los cabecillas y luego las estructuras. Dentro del primero está su plan estratégico de la toma del poder, implementado o creado como producto del narcotráfico en la década de los ochenta.


Ese plan estratégico de la toma del poder está neutralizado por la acción gubernamental de ocho años para acá. El plan se materializa con la ubicación y el avance de vanguardia de las Farc o sea el “Bloque Oriental” sobre el centro de despliegue estratégico, es decir sobre Bogotá, soportado en una reserva que sería el “Bloque Sur” y el resto de esa guerrilla en el territorio nacional para dispersar el poder de combate de las Fuerzas Militares y de la Policía. Estos planes también están neutralizados y no han podido llegar a Cundinamarca.


ENS:- ¿Entonces, qué están haciendo?
GAN:- Las Farc se han dedicado a la guerra de guerrillas, a instalar las llamadas minas ‘quiebrapatas’, a utilizar francotiradores, a implementar la guerra política difamando y calumniando... Además, evitan la confrontación con las tropas.


ENS:- ¿Qué sigue después de la prioridad de los planes?

GAN:- La segunda preferencia de las Farc son sus cabecillas. Ya dijimos que actúan colegiadamente, quizás sea una ventaja estratégica de la organización que ellos tienen. Cuentan con un Secretariado, con siete miembros principales y dos suplentes, y los van reemplazando, juegan de esa forma. Ahí lo importante es la presión militar mediante estas operaciones ofensivas por tierra, mar, aire y ríos, para que la guerrilla desista de estas pretensiones de la toma del poder, de cristalizar ese plan estratégico. Lógicamente que ese espíritu sólo está en la mente o en el ánimo de los cabecillas, porque la gran base de la subversión está desmotivada... Los guerrilleros rasos están obligados, presionados por sus dirigentes.


ENS:- La muerte en combate o captura de sus cabecillas sin lugar a dudas golpea las estructuras de la guerilla…
GAN:- En este orden de ideas la neutralización de estos cabecillas golpea fuertemente a las Farc, ya que son hombres de mucha experiencia. Para poner un ejemplo se puede mencionar la neutralización de Arquímedes Muñoz Villamil, alias Jerónimo Galeano, cabecilla del “Comando Conjunto Central” y hombre de confianza de Cano, llevaba en las filas de esa guerrilla 35 años y era el encargado de toda la seguridad. Además tenía bajo su dirección 16 frentes que le prestan seguridad a Cano. Es una experiencia difícil de reemplazar, una debilidad que sufren con la pérdida de estos cabecillas.


¿Y la paz?


ENS:- ¿Con los continuos golpes a las estructuras y dirigentes de las Farc se podría decir que estamos cerca a la paz?

GAN:- Nosotros los soldados no subestimamos al enemigo, no hay enemigo pequeño, no tenemos una actitud triunfalista, no está derrotado. Los soldados somos optimistas, los soldados seguimos una filosofía que se llama fe en la causa. Es decir, creer que vamos a obtener la paz, que vamos a obtener la victoria y que el pueblo colombiano va a obtener ese don preciado y muy merecido.

El fin del fin es un eslogan, un grito de combate que nos animaba en ese entonces a seguir adelante, a pelear para conseguir la victoria. Es algo que en su tiempo dio buenos resultados, cumplió con sus objetivos, porque fueron muchos pasos que se dieron hacia adelante, fue mucho el avance en ese sentido, avance que minó indudablemente la moral del adversario, que redujo su poder de combate. Sabemos que las Farc llegaron a tener 20 mil hombres y hoy cuentan con menos de la mitad, esa es una realidad indudablemente.


ENS:- Pero las Farc siguen apareciendo en muchas partes de la geografía a pesar de que el ‘Plan Renacer’ de Cano señala que no se debe enfrentar a las tropas?
GAN:- En las Farc persisten sus planes de la toma del poder y no están derrotadas indudablemente, pero todo el pueblo colombiano sabe y percibe que el camino que falta es más corto que el camino recorrido, pero falta un camino por recorrer que quizás sea el más duro.


ENS:- ¿Por qué dice que es el más duro de recorrer?
GAN:- Sí, porque las últimas etapas de las guerras son las más dolorosas, las más sangrientas, las más difíciles. Es un proceso como en las etapas de los ciclistas: siempre el sprint en los últimos doscientos o cien metros son en los que se vota el último aire, donde se siente la agonía, donde se siente desfallecer… Lo mismo acá, en esta confrontación de combate irregular.


ENS:- ¿Las tropas son optimistas?
GAN:- Nosotros tenemos el optimismo y por eso nos estamos entrenando. Por ejemplo, ahora estamos implementando un reentrenamiento en Tolemaida, el principal fuerte militar, con todos los oficiales y subalternos, especialmente, los comandantes de pelotón, la unidad básica de combate contraguerrillas, en donde están capitanes, tenientes, subtenientes y los sargentos de mayor graduación que tienen ese cargo de comandante de pelotón, porque ahí está la fortaleza del Ejército. Ellos están en reentrenamiento, lógicamente, por grupos. Los estamos fortaleciendo con la fe en la causa, reforzando esos principios y valores que deben caracterizar a un soldado. Es decir, tomar la fe en la causa como un estilo de vida, como un motor o una fuerza que da vigor y sentirse muy seguro de su razón de ser, algo que le impulse a la victoria. Nuestros hombres están recibiendo ese fortalecimiento, creemos en la victoria, pero sabemos que la victoria es dura.


Cauca y Nariño


ENS:- Que pasa en Nariño y Cauca, donde todos los días las Farc atacan a la Policía, el Ejército e incursionan en poblados y lanzan “cilindros bomba”?

GAN:- En estos departamentos da la impresión de que las Farc se estuvieran fortaleciendo, pero realmente están en una etapa de terrorismo. El terrorismo tiene que ver con hacer creer, con atemorizar, que tienen una fuerza de la que realmente carecen. Ellas están utilizando en el Cauca a indígenas y tienen allá los milicianos. Los milicianos están atacando a las tropas desde las casas. También utilizan como ventaja las condiciones atmosféricas típicas de esa región, lo cual impide el acceso de los helicópteros y aviones y, en general, de la observación aérea.
Las tropas, a su turno, están en las partes bajas prestando la seguridad a la población civil y los milicianos desde las partes altas atacan a los uniformados.


ENS:- ¿Pero debe haber una razón fundamental para esos ataques o sólo son para desgastar a las tropas en sus reacciones?
GAN:- ¿Qué por qué atacan a las tropas? Sencillamente para asegurar las rutas del narcotráfico. Hace unos días les incautamos dos toneladas de marihuana prensada y la reacción de los dueños de esta marihuana fue hostigar al Ejército. El hostigamiento fue desde las casas. En muchas oportunidades, ingenuamente, hacemos eco a los medios de comunicación sobre las intenciones de los grupos armados al margen de la ley, cuando decimos que se tomaron a Miranda, que se tomaron a Corinto, el Patía, que 200 o 300 guerrilleros hicieron presencia… Pero en realidad hubo cinco, diez y hasta 12 miembros de esos grupos subversivos, ayudados por los milicianos de la región.

Hacen tiros al aire y se magnifica esa situación, algo que no es real, y fuera de eso toman a la población civil como escudos humanos para evitar el combate frontal.
Nuestras tropas están educadas, implementan la cultura del respeto a los derechos humanos, no disparan cuando está la población civil de por medio. Los soldados han recibido un buen programa de derechos humanos, del Derecho Internacional Humanitario y aplican las reglas del enfrentamiento en el combate: cuando el adversario está herido, se le cura; y cuando levanta los brazos, no se le dispara y se le respeta la vida. Todos los combates se legalizan con la autoridad judicial. Pero todos los métodos que vienen utilizando las Farc, son métodos netamente del terrorismo.


ENS:- ¿Qué significa el terrorismo en las guerras?
GAN:- El terrorismo en las guerras es un símbolo de debilidad para compensar la falta de poder de combate. Todos sabemos que el poder de combate del adversario está muy reducido, no los subestimamos diciendo que están derrotados, tienen una debilidad de tipo estratégico, pero tienen, entre comillas, esa fortaleza que es el terrorismo y le hacen creer a la opinión nacional e internacional que tienen cierta fuerza, no atacando a la estrategia del Gobierno, porque no tienen suficiente fuerza para hacerlo, pero sí los puntos débiles. Cualquier descuido de la tropa es aprovechado por esos grupos subversivos para hacer un atentado, un hostigamiento, un ataque.


ENS:- ¿Las Farc perdieron la capacidad de combate, de ejecutar acciones terroristas de gran impacto?
GAN:- Vemos que perdieron la capacidad de tomarse un pueblo, de montar un bloqueo de vía por cinco o seis horas, o por una hora siquiera y practicar las mal llamadas ‘pescas milagrosas’. Todo eso lo han perdido y esas concentraciones del pasado cuando se reunían columnas de doscientos o trescientos hombres en adelante o cuando atacaban las bases del Ejército o las estaciones de la Policía, todo eso lo perdieron. Esos son indicadores de que ya no tienen ese poder de combate de antes, y eso no es un cálculo o una opinión, sino una realidad. De todas maneras con la fuerza que conservan, tienen la capacidad para hacer terrorismo y sobre todo para atentar contra la población civil. Esa es una de las responsabilidades y principales preocupaciones de la Fuerza Pública para evitar esos hechos de alteración del orden público.


¿Y el Eln?

ENS:- ¿Cuál es la situación del Eln?
GAN:- Es el grupo subversivo que está más reducido y sufriendo o pasando por un momento de debilidad, está buscando vincularse con las bandas criminales, ha buscado acercamientos con las mismas Farc. Ellos se han dedicado también a los intentos de negociación y toda su cúpula está en el exterior.


ENS:- ¿Entonces cómo sobrevive ese grupo armado al margen de la ley?
GAN:- Los guerrilleros del Eln se han mantenido con el secuestro, la extorsión, con los atentados a los oleoductos y no constituyen indudablemente una amenaza para el Gobierno nacional ni para el pueblo colombiano, pero sí tienen capacidad de perturbación, pero ahí están vigentes.


ENS:- Usted dice que los miembros del llamado ‘Comando Central’ del Eln están en el exterior ¿se sabe dónde?
GAN:- Exactamente no sabemos dónde están, pero sí tenemos informaciones generales que están más allá de las fronteras nacionales, en áreas de retaguardias estratégicas.

Bacrim

ENS:- ¿Qué pasa con las llamadas bandas criminales emergentes al servicio del narcotráfico (Bacrim)?
GAN:- Con relación a las bandas criminales hay que decir son un fenómeno reciente, son bandas del narcotráfico indudablemente para cuidar sus intereses sobre las rutas e implementar el negocio ilícito en todas las fases. Para combatir las bandas se presenta un proceso más complejo, porque no tienen reconocimiento político, porque están bajo el manto de la ley penal o sea de los derechos humanos y no del Derecho Internacional Humanitario, Y hay algunas limitaciones que dificultan inclusive su neutralización.

Hay limitaciones para el bombardeo, ellos se pueden someter a la ley mas no desmovilizarse. Su confrontación se hace mediante los derechos humanos o sea mediante la defensa propia, pero ya nos hemos adaptado, ya las tropas del Ejército con la Policía hemos entrenado y estamos implementado esa clase de combate que se está viendo en la “Operación Troya” en Córdoba, Antioquia y en la región agroindustrial de Urabá. Ya hemos hecho buenos avances en la neutralización de esos grupos de bandas criminales.

El debate a la caracterización paramilitar actual

EL PARAMILITARISMO ACTUAL EN COLOMBIA

David Jiménez Patiño Especialización en Ciencia Política Universidad Nacional de Colombia sede Medellín

Origen paramilitar


En primer lugar, 1981 es uno de los puntos de partida del origen en el Municipio de Puerto Berrio-Antioquia, el grupo paramilitar MAS (muerte a secuestradores), después del secuestro de una hermana de narcotraficante del cartel de Medellín.

En segundo lugar, en 1984 nace el grupo paramilitar de Puerto Boyacá-Boyacá con el patrocinio de ganaderos y comerciantes del municipio, con el objetivo de la lucha antisubversiva. Así que, en el origen del paramilitarismo tenemos los dos efectos – narcotráfico y conflicto armado -.

En tercer lugar, en 1981 en el Municipio de Segovia-Antioquia los hermanos Fidel y Carlos Castaño inician su actividad paramilitar y lucha antisubersiva para luego desplazarse hacia Córdoba y Urabá y fundar las autodefensas campesinas de Córdoba y Urabá ACCU.

Estudio al fenómeno paramilitar

Mauricio Romero (2003, 2007 a 2007b) ha sido uno de los investigadores más reconocidos del paramilitarismo ( origen y desarrollo) en Colombia, con una perspectiva de dimensión política, auspiciado por la incapacidad del Estado, con un punto de encuentro: coaliciones regionales y locales como fuente para la creación, desarrollo y expansión del fenómeno paramilitar así: -

Coalición del Narcotráfico con el MAS - Coalición de Comerciantes y Ganaderos en Puerto Boyacá - Coalición contra la descentralización y procesos de paz para no permitir espacio político-militar a la guerrilla Por otro lado, el Estado concedió una franquicia a un grupo paramilitar, los PEPES en la época del cartel de Medellín sin ningún control y regulación, además de un marco jurídico con la ley 48/1968 y en la década de los 90s del siglo XX con la aparición de las cooperativas de seguridad conocidas como CONVIVIR.

A su vez, Mauricio Romero tiene la tesis sobre el origen paramilitar: - Incapacidad del Estado - Oposición regional y local para procesos de paz Sin embargo, ha desarrollado tres conceptos: polarización (Diferentes visiones entre Gobierno Central con el regional-local), competencia (lucha por territorios y control con las guerrillas) y fragmentación (debilidad institucional por la diferencias político-ideológicos del Estado a nivel central y territorial). Por otra parte, señala que los paramilitares han llenado espacios políticos y sociales por razones como los procesos de paz con la guerrilla al invocar la lucha antisubversiva, pero crecieron a la par de los cultivos del narcotráfico que le permitió su expansión y consolidación desde 1997.

Lucha por el poder

El autor concluye que los paramilitares compiten por el poder local en la administración pública, ejercen control social, relaciones con actores legales, han ganado influencia política (incapacidad del Estado para ganarle a las guerrillas llevándoles a tener espacios en los medios de comunicación y llegar por vía electoral a las instituciones elegidas por voto popular directo), económica (financiación legal e ilegal) y militar (su capacidad militar, pie de fuerza, combate y reacción).

La evidencia empírica, demuestra cada vez la influencia en el Estado, la economía y la sociedad colombiana por parte de los paramilitares, primero destruyeron las bases y tejidos socio-políticos de las guerrillas, segundo buscaron consolidar el control territorial y social de las poblaciones, y tercero, construir sus propias bases sociales para cooptar el Estado con el objetivo de influir en la vida (política, judicial, económica y social) del país.

Desmovilización y desarme

Las ideas centrales de Mauricio Romero actualmente han sido sobre el proceso de PAZ con las AUC en el Gobierno 2002-2006: se hicieron sin marco jurídico claro, sin exigencias internacionales, influencia paramilitar en el Congreso Colombiano y divegencias internas en las AUC . Aunque no podemos desconocer la falta de una política de desmonte y desparamilitarización del Estado en sus instituciones, provocando difícilmente un proceso de paz democrático con legitimidad. Contrainsurgencia ó No Contrainsurgencia

La tercera generación paramilitar de Mauricio Romero son jefes disidentes rearmados, compuestas por mandos medios, fragmentación de las AUC por diferencias internas, proceso de parapolítica y desmovilizados como nuevos combatientes. Esa ha sido la caracterización del autor de los paramilitares de hoy que los diferencia de los grupos de narcotraficantes, ganaderos y de los “Castaño” en los años 80s, del proceso de consolidación con Carlos Castaño en los 90s y la generación actual de los grupos paramilitares.

En las siguientes caracteristicas, se deja el debate abierto para la discusión académica y conceptual sin desconocer la realidad, como darle lectura al fenómeno paramilitar en nuestros días: la historia se repite en el sistema político colombiano? Cuadro No 1.

Debate sobre la caracterización paramilitar actual CONTRAINSURGENTE NO CONTRAINSURGENTE.

Violencia contra la población civil Sin vocación contrainsurgente y antisubersiva Ejercen poder y control social Sin proyecto político Influencia política y cooptación local Al servicio del narcotráfico Control político a la admón. pública local No tiene influencia y cooptación como años atrás en el DAS, Policía, Ejercito, Fiscalía Desean protección en las alcaldías Financiación legal e ilegal Poder territorial y de coerción Alianza con guerrillas Confrontaciones entre grupos Carece de organización Fuente: elaboración propia con base a bibliografía citada

Referencias Bibliográficas

Medina Gallego, Carlos (2005). La economía paramilitar: aproximación a sus fuentes de financiación, en Análisis Político No 53, IEPRI-UNAL. Gutiérrez, Francisco. Clasificar y castigar, Enero 17 de 2011, El Espectador.

Romero, Mauricio (2003). Paramilitares y autodefensas 1982-2003 (2003), Bogotá: IEPRI-Editorial Planeta. Introducción y capítulos I y II Romero, Mauricio (2007 a). Disidentes, rearmados y emergentes: ¿bandas criminales o tercera generación paramilitar?, Informe No 1, Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación CNRR, Bogotá.

Romero, Mauricio (2007b). Paramilitares, narcotráfico y contrainsurgencia: una experiencia de no repetir, en Gonzalo Sánchez y Ricardo Peñaranda [comps]. Pasado y presente de la violencia en Colombia, Iepri, La Carreta, Medellín.

lunes, 21 de marzo de 2011

CUARTA PARTE

¿Y LA NACIONAL QUÉ?


Miguel Angel Herrera Zgaib

Profesor Asociado, Ciencia Política


La alianza público-privada es tan importante que las universidades estamos en eso desde hace rato, porque ayudan a desarrollar conocimiento y ciencia. Moisés Wasserman, rector de la Universidad Nacional, El Tiempo, 16 marzo de 2011, p. 15.

Regresemos a la historia reciente. El escenario de las privatizaciones tiene un punto de quiebre, al terminar la segunda rectoría de Víctor Manuel Moncayo, una administración famosa y popular porque el rector aplicó su saber jurídico administrativo en defensa del presupuesto de la Nacional. Moncayo fue asesor jurídico externo del DNP por muchos años, una institución vedada, por lo demás, a la mayoría de los egresados de la Universidad Nacional, un fortín de los Andes que controla la marcha económica del país, y otros nichos privados complementarios.

Tal fue el momento estelar de su rectoría, y de la coalición de izquierda tradicional que lo respaldó en dos oportunidades. Hizo jurídicamente exigible y viable, en teoría, las bondades presupuestales de la Ley 30. Se reclamó litigiosamente el pago de los porcentajes pactados y el ajuste del IPC no cubiertos por la nación. Aquella ley en cuya formulación intervino otro exrector, Ricardo Mosquera, buscaba promover la igualdad real y efectiva para la población colombiana, no solo jurídica y política, que establece la Constitución de 1991. Pero la sentencia sigue sin cumplirse a cabalidad hasta el día de hoy.

Acreditación, mercantilización y cambio de rumbo

Acceder a un título que muestre que se han dado al “individuo opciones de movilidad y (…) als competencias necesarias para insertarse competitivamente en ámbitos socio-ocupacionales”. Jorge O. Melo, ¿La educación como negocio?, en El Tiempo, 17 de marzo, 2011, p. 21.

Moncayo compitió por un tercer periodo, y perdió como Uribe, eso sí, conquistando la mayoría de los estudiantes y profesores que votaron la consulta. Pero la mayoría del CSU que elige escogió a Marco Palacios, una suerte de “bete noire” para la izquierda tradicional, señalado como priovatizador, y abucheado durante el debate público en el auditorio. Él, junto con Mockus, completó la apertura académica de la Nacional, apoyado en la acreditación aceptada por la última administración Moncayo, y usando parte de lo adeudado a la Nacional, recaudado del Estado abrió una convocatoria internacional de profesores investigadores.

Palacios, con el concurso de jóvenes tecnócratas, profesores desafectos a las dos administraciones de Moncayo y sus aliados, con antiguos exmilitantes sesenteros que apoyaron su nominación, reestructuró la Universidad en lo académico y administrativo, siguiendo la departamentalización heredera del Plan Atcon. Impulsó con firmeza los posgrados en objetivo detrimento de los pregrados orientados ahora, sobre todo, a la formación de competencias y la reducción en la permanencia a través del sistema de créditos/hora. El profesorado constituido y corporativizado, así como quienes regresaban del exterior pronto crearon y recrearon los espacios de las maestrías, doctorados y posdoctorados; aplicados también a las consultorías, asesorías y contratos interadministrativos.

Un caso ejemplar, un botón de muestra de esta transformación es la facultad de Derecho y Ciencia Política (que sigue incluyendo Sociales en su nombre). Ésta se resistía a articular la carrera de Ciencia Política con el IEPRI creado por la rectoría de Marco Palacios, quien puso al frente a Francisco Leal Buitrago, exmilitar, sociólogo de la Nacional, quien hizo carrera como politólogo de prestigio en los Andes.

De allí vino con un grupo de profesores, que juntó a investigadores de la Nacional. Todos sin carga académica específica dedicados en forma exclusiva a la investigación, publicaron libros sobre la violencia y la revista Análisis Político, hasta lograr reconocimiento nacional e internacional.

El nuevo híbrido intelectual, el IEPRI, dedicado a los estudios políticos y las relaciones internacionales, apoyó de entrada la causa de la paz oficial durante las administraciones Betancur y Barco, que firmó los acuerdos con el M-19, el Quintín Lame, el PRT, las Farc-EP. Apadrinó la polémica inter-generación de los violentólogos, que cambió el rumbo “izquierdista” en las ciencias sociales.

Ellos polemizaron luego, abiertamente, con las llamadas “causas objetivas” de la violencia, que “legitimaba” el quehacer armado de la insurgencia. Aunque hasta el propio presidente Betancur hablaba de ellas, y fue propulsor de los No Alineados y el Grupo de Contadora. En suma, se produjo un quiebre en el bloque intelectual de la vanguardia forjada en las luchas de los años 60/70, proclive a la opción revolucionaria para Colombia, que tenía interpretaciones armadas y desarmadas.

El cierre y la reapertura

El “establecimiento” universitario vuelve a sacudirse a partir de la segunda mitad de los años 80. Las relaciones de poder académico estaban "osificadas". Había una “calma chicha”, y se mantenía la presencia de un grupo de izquierda proveniente de las luchas de los años 60, que sobrevivió a los rectores policías, quienes persiguieron, sancionaron y expulsaron al resto. La crisis larvada experimenta su punto de quiebre, cuando en 1984, el médico rector, Sánchez Torres ordenó la intervención de la policía en los predios universitarios. La cual produjo el cierre de la Nacional por un año, durante el cual se introdujo la más drástica reestructuración. Esto no ocurrió durante el cierre de similar duración ocurrida durante el ascenso de la lucha estudiantil en el año 1971-1972

Eran los tiempos del gobierno Betancur, y se dispuso la "limpieza" interna de la U, donde se movía impunemente la ilegalidad, apoyada por el argumento de la autonomía. En el campus se mezclaban el quehacer delincuencial y subversivo, que convertía a la Nacional en un escenario de prácticas mafiosas, que producía rechazo en sectores del estudiantado, o la indiferencia reforzada con el temor a ser agredido o “señalado”.


El cierre y reapertura trajo la supresión del bienestar estudiantil que perdió las residencias y la cafetería central. El nuevo bienestar de la primera rectoría Palacios focalizó el pago de los auxilios educativos y gradó la matrícula con pagos diferenciales según declaración de renta fijando unos topes, modalidad que se ha incrementando, sin que los rectores sucesivos la hayan cambiado en lo sustancial. Ninguno se ha atrevido siquiera a hablar de gratuidad en la educación. Todos aceptan sumisos el credo neoliberal: la educación es un bien transable, una mercancía, y la desmercantilización aparece como una política imposible hasta el día de hoy.

Lo hecho condujo a cambios en la llamada "profesión" estudiantil; y en la militancia política como tal, con el consiguiente reclutamiento para las luchas en curso. Definida como una forma y un estilo de vida sin frutos académicos reconocibles. Los "privilegios” de techo, comida y recreación estaban a merced de “mafias” internas que favorecían, de acuerdo a sus feudos e influencias, quiénes disfrutaban de tales privilegios, tuvieran o no el estatus de estudiantes regulares. Durante los convulsos años setenta circuló también la especie, por probar, que había tráfico en la admisión, practicado mediante la sustitución de los aspirantes por "profesionales" internos que con la complicidad de quienes cuidaban las pruebas contestaban los exámenes de los aspirantes a cambio de elevadas sumas.

Estas situaciones existían, y sirvieron como caldo de cultivo para anécdotas, y a la postre para que la reacción señalara el desvío de la actividad educativa superior. Y reclamar luego, no solo que la universidad pública fuera intervenida sino suprimida de plano, lo que de contera beneficiaba la privatización y el negocio lucrativo de la educación superior, tal y como lo conocemos en su frondoso florecimiento.

Tales arbitrariedades inexcusables, fueron aprovechadas para barrer con el bienestar universitario, y lo conseguido para servir a los estudiantes casados y de provincia, no pocos de escasos recursos. Fue una ventaja clausurada a partir de 1984. Lo único que que aún subsiste, "a trochas y mochas", es el remedo auto-gestionado de la unidad residencial inacabada del complejo habitacional Antonio Nariño, cerca a Corferias, cuyo pago de parqueaderos sirve para acopiar recursos insuficientes.

miércoles, 16 de marzo de 2011

TERCERA PARTE

Del Programa Mínimo a la crisis del modelo Uni-Andino


Te partieron la risa, camarada
Marzo te sorprendió con balas en la espalda. Apartes de un poema que recordaba el asesinato de Tuto González.

Entendemos que mientras sea demolida la estructura estatal por vía revolucionaria, señores rectores, el poder oligárquico proimperialista existente…no se va a transformar la universidad…es nuestro deber adelantar una lucha por reformas democráticas…” Marcelo Torres, líder de la JUPA/Moir, en defensa del Programa Mínimo de 1971.

Corría el año de 1971, cuando se gestó el gran paro universitario que incluyó también a muchos colegios de bachillerato en varios departamentos. El estallido se gestó en el mes de febrero, y para marzo se había extendido a la mayor parte del país. El epicentro del terremoto político se extendió desde el Valle del Cauca, luego de una violenta protesta contra la presencia de la fundación Ford y el BID, y de allí a la Universidad Nacional en Bogotá, desde donde alcanzó expansión nacional. El emblema del movimiento se establece en el encuentro de Palmira, en marzo de 1971, cuando se aprueba el Programa Mínimo que votaron afirmativamente 29 universidades, y negativamente la Gran Colombia.

Las credenciales del agente actual de la contra- reforma en lo institucional, la Universidad de los Andes, hoy experimenta en lo interno una crisis. Las premisas de ese liderazgo, sin embarg, fueron validadas e incubadas desde los años setenta. Entonces se impuso el año básico y la departamentalización, la alianza privado-público con la presencia de la fundación Ford, “exportados” por el sistema universitario estadounidense de la segunda posguerra. Llegaron en conjunto a Colombia como parte del paquete de la “Alianza para el progreso” del gobierno Kennedy/Johnson. Tenía como pilotos a la Universidad de los Andes, en la esfera privada, y la del Valle y la UIS en el sector público estatal-departamental.

La reforma “modernizadora” se resistió en el concierto de las universidades públicas regionales, y luego con el liderazgo de la Universidad Nacional. En esa lucha se probaron nuevas fuerzas políticas de izquierda, la Jupa/Moir, la escisión del PC, el PCml, y los núcleos socialistas del llamado Bloque socialista, e incipientes corrientes anarquistas.

La movilización de rechazo alcanzó a varias universidades privadas que se sumaron al paro y fueron reprimidos sus promotores, pero el movimiento siguió y acordó el Programa Mínimo de los estudiantes colombianos. Ejemplar fue el caso de la Universidad Javeriana, que ordenó el cierre de Sociología, que estuvo cerrada por 40 años.

El climax de la acción política y académica contra el Informe Atcon y el Plan Básico, incubado en la Universidad de Berkeley por Rudolph Atcon y su equipo, lo marcó el paro universitario nacional que se prolongó por un año. El epicentro del paro fue la Universidad Nacional, La represión brutal cobró como primera víctima a Tuto González.

El animador de aquella contra-reforma era el más joven ministro de la cartera de Educación, Luis Carlos Galán Sarmiento. Era un debutante en la vida pública, cachorro de Carlos Lleras, forjado en su revista Nueva Frontera como analista de lo cotidiano. Lo acompañaba Jaime Arenas, un exmilitante del Frente Unido de Camilo, “desertor” del Eln, y autor de un testimonio polémico y revelador, La guerrilla por dentro, quien al poco tiempo fue “ajusticiado” en las calles de Bogotá.

A Galán le tocó negociar, para ponerle fin al paro , la fórmula del cogobierno universitario en la Nacional, con 4 decanos, 2 exalumnos, 2 estudiantes y 2 profesores. El rector se nombraba por decreto, por propuesta del Consejo Superior Universitario, y el escogido fue Jorge Arias de Greiff.

Este paro hizo posible la única experiencia de co-gobierno universitario que cerró el ciclo de los "rectores policías" que empieza con Luis Duque Gómez, a la destitución de Arias de Greiff, en junio de 1972. Pasaron algo más de veinte años de luchas, reformas y contra-reformas, durante los cuales se perfilaron los dos grandes campos de la educación superior colombiana: las universidades públicas y el que constituyeron las privadas lideradas por los Andes, las cuales aumentaron su porcentaje colocando en minoría a la educación pública superior generalizando la privatización de la educación en Colombia.

En el liderazgo del sector público se mantuvo la Universidad Nacional durante la privatización de los años 70, cercada en lo financiero hasta 1984. Después la Nacho fue reformada en procura de la autonomía interna, la que dirigió el rector Marco Palacios Rozo. un rector siempre polémico, de prosapia autoritaria. A quien erróneamente se adjudicó la autorización para que las fuerzas de policía armadas entraran al campus en 1984. Este episodio triste y oscuro lo protagonizó, en cambio, el médico rector Sánchez Torres, quien tiene la deuda de escribir con detalle y ponerle un colofón a la verdad de lo acontecido.

Palacios sentó las bases para el proceso de expansión de las sedes regionales, y la ampliación de los programas académicos, que recuperó en parte la Reforma José Félix Patiño. Ésta impulsaba el modelo de la universidad del desarrollo, que retomaron entre 1988-1993, la rectoría de Ricardo Mosquera, y su vicerrector académico Antanas Mockus, quien también fue rector durante la presidencia de César Gaviria Trujillo. Sancionada la Constitución de 1991 se le da existencia a la Ley 30 de 1992, defendida por Mosquera convertido ahora en senador de la república.

En el entranto, la Universidad de los Andes, nacida a la par con el “Bogotazo”, crecía y consolidaba un liderazgo nacional bipartidista y liberal con la conformación de una elite tecnocrática, desde el intento fallido de la Alianza para el progreso. Los Andes monopolizó la formación de economistas, administradores y politólogos, y cultivó las Humanidades al lado del proyecto politécnico, para dirigir la contra-reforma liberal conservadora que colocó al capital financiero al comando del país durante la presidencia de Misael Pastrana Borrero, luego que se le quebró la vértebra al proyecto de socialismo democrático en Chile, con el que se hundió la reforma agraria y la nacionalización de los recursos naturales.

En la disputa hegemónica cultural creció el proyecto contra-reformista de la educación superior que se afianzó luego de ocho años de incubación. En estas tierras movedizas creció la Universidad de los Andes como faro y alternativa educativa privada. Desde allí cambió el rumbo en el proyecto de la autonomía intelectual nacional y laico que crecía desde los años 60 en los claustros de la Universidad pública, cuando las clases medias sintieron la influencia de la revolución cubana y el cese de la violencia bipartidista; y se motivaron con la experiencia chilena de reformismo social y económico sin revolución armada.

El proyecto privado-público entre los Andes y la Nacional

María Fernanda Campo, antes de ser ministra de educación, colaboró con los proyectos educativos e intercambios de la Universidad de los Andes, la entidad que desde 1948 orienta el proceso privatizador de la educación pública bajo moldes estadounidenses; y colaboró con su último "aggiornamento", cuando los Andes tuvo dos capitanes de industria como rectores.

Primero fue al economista Rudi Hommes, quien limpió la institución de elementos "extraños," problemáticos y saneó sus finanzas con retiros, liquidación de personal docente, y contención de futuros pensionados "indeseables". Y comprometió a los Andes como think tank para los proyectos prioritarios de seguridad y defensa animados por la presidencia de Pastrana Arango, recuperándola de la "descertificación" sufrida conjuntamente por el expresidente Samper y el ministro de defensa, Botero, un egresado de estos claustros.

El segundo capitán, que saldrá por estos días, luego de sucesivas reelecciones, el ingeniero Angulo Galvis, famoso contratista de obras públicas, se encargó de expandir físicamente la Universidad con grandes proyectos de infraestructura. A la par subía las matrículas en vecindad con las universidades estadounidenses. Una tarea que no pudo ejecutar Rudi, porque su decisíón fue respondida con un paro estudiantil exitoso.

Cumplida la reforma financiera y de infraestructura, este proyecto negocio de la educación superior, sin ánimo de lucro, empezó a hacer agua en los Andes. La inyección financiera hecha, entre otros, por el grupo Santo-Domingo a cambio de rebajas impositivas tampoco fue suficiente. Porque, en primer lugar, buena parte de su clientela de clase media en recesión, migró a universidades públicas y privadas menos costosas.

La Universidad Nacional obró como resguardo intelectual y económico en este último periodo de vacas flacas., cuando la mira estaba puesta en los posgrados, que en el exterior fluctúan entre 50 y 100 mil dólares,. Más ahora , cuando la Nacho también compite en la internacionalización, "recuperando" un mercado para estudios en centros públicos y privados que era casi exclusivo de las universidades privadas, Externado, Andes, Javeriana, Rosario, ISESI, Del Norte, entre las más connotadas.

Un punto de quiebre académico del modelo Andino, sin embargo, fue el reciente "ranking" de las universidades nacionales que colocó a la Nacional en el primer lugar en casi todos los campos del saber, y a los Andes en cuarto lugar, después de la Javeriana que ahora lidera el sector privado , y la Universidad de Antioquia adelante en el grupo de las universidades departamentales.

No le valió a los Andes que incorporara un buen grupo de notables profesores investigadores jubilados de la Nacional, o compartir algunos docentes con universidades extranjeras. Los primeros encontraron cobijo económico y estímulo en una tercera edad productiva, sin que tengan que pagarles nueva pensión porque la sufragan todos los colombianos.

Con todo y lo dicho, la criatura de Alberto Lleras y Mario Laserna, nacida con la mentoría humanística de Germán Arciniegas, Zubiría y Forero , se tambalea y entra en crisis. Un tsunami intelectual parece barrer el modelo economicista elitista que la condujo en los últimos 15 años. A no ser que en la Nacional los costos financieros crecientes de sus posgrados hagan regresar a los clase-medieros en busca de mejores oportunidades financieras y económicas, si la estrategia privatizadora de la autofinaciación de la que hoy habla con elocuencia y cifras el rector Wasserman hace carrera y sigue los derroteros que le traza la locomotora de la "prosperidad democrática" en la educación cuya maquinista en la ministra Campo.

Es la revolución pasiva que busca un nuevo conductor del proyecto privatizador, cuando el liderazgo de los Andes ha caído en desgracia. La Nacional no es ahora la líder político intelectual de una reforma democrática, sino quien marcha adelante en el proceso modernizador capitalista que comanda el capital financiero transnacional. La Nacional, ha pasado, quien lo creyera a ser de coequipera de los Andes a ser puntera en este trágico periplo. A las puertas de la reforma de la Ley 30 de 1992, exhibiendo como expediente sus rendimientos ejemplares.

Repasemos el parte de victoria de Wasserman en su segunda mandato: "En el 2000, del presupuesto global de la universidad, el 30 porciento eran recursos propios, y este año es más del 50 por ciento. Nos hemos modernizado gracias al dinero que hemos conseguido...Y añade, recordando las exigencias de cobertura del anterior ministerio de educación, "Si recibimos ahora el doble de estudiantes que hace 13 años, alguien tiene que financiar los edificios donde van a estar, los pupitres..."

El doble emblema que define la nueva época de la Nacional es, por una parte, el edificio inteligente de las ingenierías que ostentan el nombre de un mecenas calculador, que no tiene ningún merito científico, pero sí el éxito multimillonario de un constructor de obras civiles y programas de vivienda popular, gran banquero y financista de sus propias obras, y neoconservador en política. Brecht recordaba con ironía los cargos honorarios en el tiempo de la degeneración de la república romana, y aquí parecen repetirse en esta pequeña "república de las ciencias y las artes."

Por la otra está el balance que rinde su rector, el químico Moisés Wasserman en la entrevista del 16 de marzo, cuando hacía el balance de rentabilidad y eficacia para "establecer" el liderazgo de la Nacional en el proyecto privatizador en reemplazo del liderazgo de la Universidad de los Andes :

"La relación de costo-calidad en el sistema público es muy buena, comparada con el privado. Hace 10 años éramos el 25 por ciento de la educación superior, hoy cubrimos más del 50 por ciento. En posgrados, en algunos campos inexistentes, pasamos a un dominio completo. En la U. nacional tenemos al 40 por ciento de los doctorantes del país..."


lunes, 14 de marzo de 2011

SEGUNDA PARTE

DE LA REFORMA POLÍTICA A LA CONTRA-REFORMA EDUCATIVA

Miguel Angel Herrera Zgaib

Profesor Asociado, Unal, Bogotá

maherreraz@unal.edu.co

En educación superior, hoy es 55 por ciento pública y 45 por ciento privada. No se puede hablar de privatización, pues ya hay una importante oferta privada. Esto no quiere decir que no sea necesaria una reforma profunda del sector. María Fernanda Campo, El Tiempo, 13 de marzo 2011, p. 3.

La pregunta es qué pasará con la educación pública, nuestra identidad cultural y los recursos precarios que tenemos frente al poder que tendrán esos monopolios económicos para montar un negocio de educación. El principio es interesante, pero hay que ser cautelosos. Joaquín Sánchez, S.J, Rector de la Universidad Javeriana, El Tiempo, 12 de marzo 2011, p. 9.

Los primeros en "chillar" con el ajuste político al interior del bloque dominante, contra la campaña “moralizadora” de la oligarquía bogotano-antioqueña, fueron los “socios godos”, quienes pretextando una masacre laboral, hicieron estremecer a la flamante Unidad nacional. Estos congresistas venían acicateados con el tábano de los pasados escándalos y desfalcos perpetrados en la Dirección Nacional de Estupefacientes, desde los tiempos del ex coronel Plazas Vega, con los que se pagó la fidelidad al régimen para-presidencial de la seguridad democrática.[1]

El Procurador Alejandro Ordóñez, a la sombra de “la prosperidad democrática”, llamó a los congresistas conservadores a rendir cuentas por sus presuntas fechorías, y las jugosas coimas en dinero y en especie obtenidas, al tomar posesión de bienes confiscados al narcotráfico. Así se lo reportó el nuevo cancerbero de Estupefacientes nombrado por el ministro del Interior.

Entonces la mayoría de la bancada conservadora, consocio principal en la Unidad Nacional, bloqueó la marcha de la reforma política, la locomotora más exhibida ante la opinión pública como botón de muestra a lo que pudiera pasarle al porvenir del proyecto hegemónico que lidera la dupla bogotana Santos-Vargas. El exigido arbitrio presidencial, sin la presencia del Min-interior, enderezó las cargas y ajustó las bielas con pala-freneros liberales y uribistas, más el trabajo complementario de consueta del vicepresidente Garzón. El reparto negro de sillas en “los nuevos vagones” en la reforma institucional, a costa del “voraz” reformador Vargas Lleras, fue la respuesta y el remedio burocrático.

Este será el Congreso que “enfrente” la contra-reforma educativa, maniatado por la corruptela, y premiado con el consabido repertorio del clientelismo con centro en el ejecutivo nacional. Un gobierno que ahora se presenta dizque con “arrestos moralizadores”, cuando tiene inscrita como divisa en la misma banda presidencial “la picardía” como notable cualidad política, y la “tercera vía” anacrónica como ruta de la prosperidad democrática.

Ahora, cuando la locomotora contra la corrupción rueda con mucho ruido, y con poca plata de retorno, está claro que La ciudadanía no recuperará las ingentes sumas despilfarradas en las “fusiones” uribistas. Hoy, el cráter fiscal del neo-populismo de derecha parece un abismo insondable y hediondo. De aquí proviene lo peor de la actual onda recesiva nacional, que la jerga oficialista atribuye, en cambio, a la desastrosa ola invernal.

Enjugar este déficit gigante implica paradójicamente meterle la mano a la educación pública superior, que se repite es la supuesta palanca liberal que soporta el mito de “la igualdad de oportunidades”, que aquí solo funciona para feriar la compra del trabajo inmaterial, el llamado capital humano, por el oligopolio del capital financiero transnacional.

En cifras oficiales, el panorama de la educación superior es estacionario, y se encuentra en la siguiente situación crítica. Hay 80 universidades, de las cuales 32 son privadas. El gobierno entrega 2,2 billones anualmente, una inversión que según la ministra de educación se aumenta hasta 5,67 billones, que corresponden al 1.01 del PIB. La cobertura educativa es hoy del 37 por ciento, para abarcar 1.600.000 estudiantes en programas universitarios, técnicos y teconológicos. Y el doble de estudiantes están por fuera del sistema luego de haberse graduado de bachilleres, tomando en cuenta el último decenio. A lo dicho se suma la tasa de desempleo en el sector juventud, que en edades entre 17 y 27 años es del 21 por ciento.

De aquí partirá la locomotora de la contra-reforma de la educación pública: la Reforma educativa es su nombre y la privatización en materia financiera la premisa. Con la vocería presidencial y de la mano de la nueva ministra de educación, María Fernanda Campo, figura estelar en la dirección de la Cámara de Comercio de Bogotá, en excelentes migas con los Estados Unidos de América, y sobre todo, en la comercialización de la educación superior estadounidense.

Ella no sólo contribuyó a ofrecer a Bogotá como ciudad global, sino también fue figura clave en la internacionalización de la Universidad de los Andes con el poderoso pool de las universidades norteamericanas, una de cuyas perlas más visibles es la Escuela de gobierno que regenta el economista Carlos Caballero Argaez, una répiica subdesarrollada de la que opera en Harvard.

Los rectores de universidades públicas ya se “espelucaron”. Empezó la cantinela Moisés Wasserman de la Nacional, quien fue pronto vocal en prensa y en radio, y a través de los canales institucionales hizo saber su descontento. Él no está de acuerdo con la financiación privada de la educación superior, pero sí, dice, con puntos específicos de la reforma proyectada. Con él otros se unieron al coro al final de la semana.

Entre otros, también se sumaron el rector de la Universidad de Antioquia, sumado al silencio del rector de la Universidad Pedagógica Nacional, cuyos terrenos quieren hace rato vender y extirpar ese foco de protestas en el corazón de la Avenida Chile. Desde abajo, en la base de la comunidad universitaria nacional estallaron las protestas en otro punto, la Pedagógica de Tunja, donde el rector elegido fue recibido con una pedrea de marca mayor.

La Universidad Nacional mientras tanto, con la oposición de la representación profesoral y estudiantil en el CSU, espera tensa que la Nación haga desembolso efectivo de los dineros que le adeuda, y que le resuelva de manera clara la responsabilidad sobre la carga pensional, y revise el modo como se pretende evaluar a los profesores universitarios, luego de lo hecho en los otros niveles de la educación pública secundaria y primaria, Asuntos todos que se vienen debatiendo sin solución durante los sucesivos gobiernos Uribe.

No hay luz verde en la estación de la 26 con 45, ni claridad en la efectiva distribución de responsabilidades, y los puntos de fricción empiezan a enrojecer. De no hacerse efectivas estas decisiones llevarán a la Universidad Nacional a una inviabilidad financiera inducida, y a una abierta situación de conflicto. Indirectamente, no poco tiene que ver la quema de billones de pesos en una guerra interna ineficaz, el robo continuado y el despilfarro del erario por los políticos; y la rapaz captura de rentas por el empresariado nacional y transnacional, el capital financiero, descarado evasor institucional de cargas tributarias.

La Universidad Nacional tiene al respecto, entronizado en el campus el edificio inteligente, el caballo de Troya, así lo llaman, de la privatización, construido sólo en parte con dineros, producto de exenciones tributarias del grupo financiero que lidera un ilustre egresado de estos claustros, el ingeniero Luis Carlos Sarmiento Angulo, honrado en vida, esculpido su nombre en piedra y cemento,

El otro esperpento de la privatización es la construcción dentro del espacio vital de la Universidad, anunciado con bombos y platillos, de un centro de servicios y polideportivo como generosa contribución de Cafam, para compensar el edificio que pronto estrenará Colsubsidio en una esquina de la martirizada lechuza que dio forma al proyecto de Ciudad Universitaria concebido en 1937, bajo los auspicios del presidente López Pumarejo, y el ministro de educación Germán Arciniegas, quien había sido adalid de la Reforma de Córdoba de 1918 desde las páginas de la revista Universidad.[2]



[1] La Procuraduría inició investigación preliminar contra 13 políticos, y compulsó copias a la Corte Suprema de Justicia . La razón, entrega “irregular” de bienes de la DNE.

[2] Consultar al respecto el libro HERRERA ZGAIB, Miguel Angel et al. Educación Pública Superior, hegemonía cultural y crisis de representación política en Colombia, 1842-1984. Colección Gerardo Molina 20. UNIJUS/UNAL. Bogotá, 2009