sábado, 29 de octubre de 2011

GIRARDOT NO ES ATENAS, REINA LA CORRUPCIÓN.

Miguel Angel Herrera Zgaib[1]

Miguel.herrera@transpolitica.org

Visité Girardot durante la ruidosa celebración del Festival Turístico que concluyó con la “elección” de una reina más. Recordé que esta iniciativa arrancó a finales de los años 50, casi al tiempo con el acuerdo bipartidista del Frente Nacional, vendido a la ciudadanía común como la única democracia posible, humillada como estaba Colombia por una violencia múltiple, sorda y fratricida.

Girardot era el refugio providencial, aunque no sin riesgos, para muchas víctimas de la violencia que segaba campos y ciudades. Esa paz se inauguró con reina incluida, era un tiempo propicio para la cultura cívica y la reconciliación nacional. Eso creía cualquiera, pero la propuesta de Lleras y Gómez arrancó mal. El bipartidismo prohibió el ejercicio de cualquier oposición, y excluyó las fuerzas anti-establecimiento. Mantuvieron el estado de sitio con interrupciones breves por una veintena de años. Esta cicuta se administro al cuerpo político de la república aterida hasta la vigencia de la Constitución de 1991.

A las puertas de las elecciones regionales y locales, podemos decir que ni Bogotá y mucho menos Girardot son la réplica de Atenas, ni siquiera de Antanas en rebelión contra los verdes después de estar en el plato de los tres tristes tigres de papel. Tampoco florece entre nosotros la democracia liberal de la libertad de oportunidades “electorales” . Peor aún, conforme a la contabilidad que el común hace del dinero derrochado en este “carnaval electoral” de 2011 para “persuadir” a incautos, alcahuetas y necesitados padeceremos y pagaremos mayor corrupción que la habida hasta ahora.

Sin importar quién gane las elecciones, la cuenta es abultada por la “inversión” de las empresas electorales. Es una “pirámide” peor que DMG y otras, porque el despilfarro nos será cobrado incluyendo réditos superiores al 15 porciento; a través de la contratación, las cuentas alegres en la administración de turno, y gabelas disfrazadas de “amor” por el pueblo, con cargo al situado fiscal.

GUERRA DE PENDONES Y PANCARTAS

A doscientos años de la “Patria boba”, girardoteños y visitantes se sorprendieron por el colorido en las calles de la ciudad, “engalanada” no por las acacias de Madagascar, cortadas de tajo como los fueron también los sueños rojos de la democracia votada en el plebiscito en 1957. Aquella alegría visual no es fruto tampoco de las serpentinas, festones y pasacalles festivaleros, sino el resultado de propaganda que publicita e incita a votar por determinado candidato cubriendo a las buenas o a las malas casas, fachadas y pasajes concurridos sin tope legal para la contaminación visual.

Las comparsas de los principales competidores, cuadrillas de seguidores pagos amedrentan a sus rivales, y al ciudadano común que disiente de tal o cual empresario de votos en público; y disputan con violencia manifiesta los lugares más codiciados sin que las autoridades locales ejerzan el más mínimo control. Este vandalismo y la intimidación confirman que la secuela para-política no es asunto pasado sino una realidad persistente.

Mientras tanto, el periodismo local, casi sin excepción, pasa de agache ante este aquelarre. Prefiere aupar u ocultarse tras la “libertad de industria”, y sacar provecho de esta costosa “subienda” de dinero, ahora que la que la otra es más raquítica en medio de la podredumbre del Magdalena contaminado sin control por vertederos ilegales de inmundicias.

Ciudadanía, ¿qué duda cabe? Se cruzan fuegos y recursos dos cacicazgos, en forma directa o por interpuesta persona, con cargo al presupuesto municipal y sus vigencias futuras. Carmen Lucía, la exdiputada, a la sombra , reedita expectativas de la contratación municipal con la que también aspira a pagar la parte que le toca en el costosísimo carnaval de la falsa democracia que asuela a Cundinamarca y Girardot.

Estos paraísos “democráticos” marchitan la abstención que es la tendencia histórica que se logró derrotar en 2007, 42% en gobernaciones, y 44% en alcaldías. Nuestro régimen político sigue siendo uno de minorías relativas que coaligadas ganan desde los tiempos del Frente Nacional. Será de utilidad para los ciudadanos curiosos que visiten los anaqueles de la biblioteca del Banco de la República, y repasen lo consignado en el libro de Patricia Pinzón, Pueblos, regiones y partidos (1989), y sus extensiones de 1999 y 2001, así como revisar el Atlas de las elecciones presidenciales, 1974-2002, de los colegas Losada, Giraldo y Muñoz de la U. Javeriana.

INDICIOS DE LO QUE SIGUE

En Girardot, en la vecindad de elecciones, el alcalde “capeó” la crítica por la venta de dos bienes públicos por $1.200 millones. El Concejo, que en su mayoría aspira a reelegirse autorizó la venta; y aspira a seguir “ayudando” en la contratación y en la venta oportuna de bienes públicos.

Las víctimas son no sólo los ciudadanos honestos, sino la memoria histórica de la ciudad. El cementerio universal fue convertido en muladar, basurero, sanitario y escampadero de indigentes y dementes. Se profanó doblemente el penúltimo emblema de la democracia cívica y la libertad de pensamiento. Y su venta sirvió, dicen, para irrigar las faltriqueras de quienes quieren a reelegirse.

Ningún concejal sacó tiempo, con la excepción de Manuel Aljure, para informar su gestión d el periodo 2008-2011. Aunque este informe tenga una mácula visible, encabeza diciendo que hubo un “acuerdo político con el alcalde”, pues no aclara si votó también la venta del lote del cementerio universal.

Antes son tristemente célebres las ventas del Hotel Tocarema por $600 millones, siendo alcalde José Ricardo Tafur; el parque recreacional vendido por Jairo Beltrán en $1.200 millones. También pasó con la Empresa de Teléfonos y la Energía eléctrica, un carrusel de beneficios privados a costa de lo común, que se cierra con el “robadero” que son las tarifas de energía estos días.

Es necesario saber quiénes pagan la reelección de concejales, que es lo usual en Bogotá y la inmensa mayoría de Colombia. La luz la arrojará el decir voluntario ante la Fiscalía de los 17 concejales citados, y la de los 10 por venir. En Colombia es un secreto a voces, que las campañas de la mayoría de los “padres de la patria” no las pagan ellos. Es peor que lo que ocurría con los cargos honorarios en Roma, como recordaban Bertold Brecht y a Paul Veyne, autor de Pan y Circo.

UN COLOFÓN DOLOROSO Y LA ALTERNATIVA DE LA DIGNIDAD

La moral pública en Girardot está rajada. Se vulneran los topes de gastos de campaña electoral casi sin excepción. Las autoridades de la Registraduría a nivel local, y la Fiscalía regional, lo comprobarían haciendo la suma simple y el rastreo de lo realmente gastado por los candidatos, que difiere de lo que consignan en libros.

El cálculo del costo del voto individual, lo estiman estudiosos entre 60 y 100.000 mil pesos para la alcaldía incluyendo el voto a concejo y gobernación. Es la fórmula del 3 en 1, que se acerca en promedio a lo que se paga a familias en acción por mes. Es la subienda de billete en la competencia por la pesca” milagrosa” de la alcaldía y el poder de ejecución local. Hoy competir por ella cuesta algo más de $1.000 millones. El premio es acceder a un presupuesto anual de más de $76.000 millones fijos, durante cuatro años con incrementos ordinarios y extraordinarios.

En la proximidad de estas elecciones, Los subalternos, los más pobres, los del rebusque diario, intempestivamente, padecieron también la muerte de un vendedor ambulante. Efecto inexcusable de los disparos de un policía quien a la “caza” de un delincuente mató a un inocente. Prendió la revuelta en la plaza de mercado. Los ambulantes ofendidos lucharon con todos los medios a su alcance, reclamando justicia debida y condena severa para el asesino. Lo mismo no ocurre aún clamando por elecciones limpias que les ayude a transformar su pobreza, porque han perdido toda esperanza.

La policía evitó al fin un linchamiento, y una tragedia mayor. Es la despedida de esta alcaldía con pies de barro, afectada por una (in)seguridad levantada en últimas sobre la miseria y pobreza indignante de los de abajo. Es la verdad de la Colombia de la seguridad y la prosperidad “democrática”, la contracara de la opulencia y el “raponazo” inmisericorde de los de arriba que subastan y expropian la riqueza común.

Además, la justicia colombiana está corrompida. Lo prueba el vergonzoso trámite de su proyecto de reforma. Los magistrados intentan mejoran sus escandalosos salarios y pensiones, mientras millones de colombianos esperan en las cárceles o por fuera luchan contra la privatización de la salud y la educación pública.

Las elecciones también están corrompidas arriba. Lo prueba la caída de los 9 magistrados del Consejo Nacional electoral, elegidos con el voto secreto, ilegal e inconstitucional de congresistas venales, para mayor vergüenza de una República en ascuas. Sumado a la aceptación del fuero militar por el Mininterior estrella. Lo cual contrasta brutalmente con la prueba del asesinato del magistrado Carlos Urán, quien salió vivo del Palacio de justicia. Se busca sellar la impunidad de los “falsos positivos”, los crímenes de Estado, pasados y presente. Es un desastre moral y ético lo que presenciamos y padecemos.

Lo conseguido por los abogados del colectivo Alvear Restrepo, el Movice y DeJusticia, entre otros, son destellos de esperanza enfrentados a una degeneración democrática rampante. Qué bueno sería que, contra todo pronóstico, triunfara en Girardot y Cundinamarca el voto en blanco, que sí tiene efectos directos. Aunque ello no ocurra, no en poco ayudará que la abstención crezca como un indicio de dignidad ciudadana, a contra-corriente de la corrupción reinante.

LOS COMPRADORES DE LA VOLUNTAD COMÚN TIENEN QUE RECIBIR UNA LECCIÓN EJEMPLAR. ES LA TAREA INMEDIATA. EL EJE PASA POR QUIENES VOTARÁN EN BLANCO, Y ANULARÁN SU VOTO, ALIADOS EN SEGUIDA CON LOS ABSTENCIONISTAS. EL OBJETIVO ES IMPULSAR UN MOVIMIENTO NACIONAL, REGIONAL Y LOCAL: LA CONSTITUYENTE CONTRA LA CORRUPCIÓN Y POR LA DEMOCRACIA ECONÓMICA; UNA DOBLE CAUSA POR LA QUE NINGÚN CANDIDATO OPCIONADO LUCHA EN GIRARDOT Y CUNDINAMARCA, Y TAMPOCO COLOMBIA, DONDE LA DEMOCRACIA ES HOY UN CAMPO SEMBRADO DE SAL CONFUNDIDA CON EL CULTO AL MERCADO.



[1] Ex rector de la Universidad Libre de Colombia. Exdirector del Departamento de Ciencia Política y Unijus, Universidad Nacional. Catedrático de la Maestría de Estudios Políticos, U. Javeriana, Bogotá. Director del Grupo Presidencialismo y Participación, COLCIENCIAS/UNIJUS.

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