jueves, 19 de octubre de 2017

LA ELECCIÓN Y LA MUD EN VENEZUELA.

miguel angel herrera zgaib
director grupo presidencialismo y participación, unal. bogotá.
Director del XIII Seminario Internacional Gramsci, 14-16 noviembre 2017

"...esta elección demostró que el pueblo quiere este modelo, el pueblo dijo: Este el modelo que queremos." Delcy Rodríguez, presidente de la Asamblea Constituyente.

Ayer no más estaba en disputa la última gobernación en el Estado Bolívar, emporio minero, de hierro, bauxita y oro. Mientras el cálculo del candidato de la oposición, Andrés Velásquez, señaló que ganaba este puesto según las actas emitidas por las máquinas que administran el voto electrónico, una de las cuatro modalidades de conteo con que cuenta la República Bolivariana de Venezuela.

La suma mágica: 4.500 votos de diferencia.

Pero, otro fue el anuncio del gobierno, quien señaló que su candidato fue el ganador, Justo Noguera, con una ventaja írrita, 1.481 votos. Tal fue el solemne, e incrédulo anuncio de Tibisay Lucena al frente del Consejo Nacional Electoral (CNE).

La propia Tibisay, al tiempo que reconocía que la elección regional debió ocurrir hace un año, con una dosis que los opositores califican de cinismo, indicó: "Este ha sido uno de los mejores procesos que hemos organizado". ¿Qué decir, entonces, de los peores? Ripostaron los líderes de la MUD.

No a la ANC

"...inventar los números que nos mostraron esta mañana". Denuncia de Andrés Velásquez, candidato de la MUD.

En todo caso, los 5 gobernadores que ganaron estados para la oposición venezolana no se juramentaron ante la ANC. Queda ahora por verse, si la amenaza de Maduro se cumplirá para estos, que de lo contrario, según él, no podrán asumir sus cargos.

Recordando experiencias de fraude, en Colombia, y en otros países de nuestra América, el candidato perdedor en Bolívar señaló que sus testigos fueron expulsados en el momento del reconteo.
En Bolívar, además, ocurrió también que no fue posible la sustitución de candidatos que existe en la ley electoral. Tal fue el caso de Francisco Sucre, quien tuvo 3.787 votos, que sumados a los de Velásquez, hubiera doblado al ganador, Noguera.

Un colofón retador

El PSUV se equivoca al pensar que las elecciones son equiparables a la hegemonía, esto es, a la dirección del pueblo venezolano. Tal como lo proclamó con entusiasmo Delcy Rodríguez, la aguerrida excanciller venezolana, ahora conductora de la asamblea constituyente impugnada por la MUD con ahínco y argumentos tomados del poder constituido como existe en la Constitución de 1999 y sus reglamentaciones posteriores.

Para los entendidos y estudiosos más reticentes al triunfalismo del Chavismo, la elección que pasó el domingo mucho menos marca el renacimiento bolivariano; entre otras razones, porque esta vez, la oposición en cifras le ganó dos gobernaciones más, y tampoco acepta que hubiera perdido la sexta, que denuncia fue un fraude el que posibilitó que la ganara el rival de Velásquez.

El dos por ciento que faltaba por escrutarse, esto es, 53 actas, después de 48 horas de espera silenciosa, sin testigos de la oposición, resultó dándole el triunfo al oficialismo, produciendo un brote de gran indignación, y censura de los aliados internacionales de la MUD que aumentan con el correr de los días.

Pero, aún así, los votes de Sucre, segundo candidato opositor en Bolívar, a quien no se permitió la sustitución, hubiera permitido con su votación consolidar el triunfo de Velásquez, quien desde ayer viajó a Caracas, para denunciar ante el CNE lo que define como un descarado delito electoral.

De otra parte, en la votación del domingo hubo una gran abstención cercana al 40 porciento, y los más afectados fueron los opositores, pero, por el oficialismo hubo una caída superior a los 800.000 votos. Luego ha habido una pérdida en la legitimidad del gobierno del PSUV, que sí pueden medir las votaciones.

Para el año entrante, 2018, la lucha por la presidencia no será lo mismo. Así las cosas, el 2018 será el momento crucial para la república bolivariana; atravesada por tantas fallas, y con una precaria conducción económica de la destorcida pretrolera. La conducción del PSUV se mueve así, nerviosamente, entre la legitimidad asediada y el espejismo de una hegemonía esquiva y fugaz delante de sus ojos incrédulos.

martes, 17 de octubre de 2017

EL DESTAPE DE GERMÁN
ANUNCIA LA UNIÓN DE DERECHA Y REACCIÓN

Miguel Ángel Herrera Zgaib
Director Grupo Presidencialismo y participación
Profesor asociado, Ciencia Política, Unal

En El Tiempo, Germán Vargas Lleras se autodefinió ante la entrevistadora, la conservadora María Isabel Rueda, como un político de centro. En la realidad, el ilustre Germán es un político de derecha, quien en la entrevista pactada de hoy, con la ausencia de Darío Arismendi, dejó claro que lo es, pero no de estos días, sino desde hace rato.

En segundo lugar, quedamos notificados, que la alianza con el partido de Álvaro Uribe, el Centro Democrático, está sellada, y que al término de esta semana habrá un importante anuncio en el mismo sentido. Mientras tanto, Santos, permanece a "la chita callando".

Que la disputa en torno a la JEP, y su reglamentación tiene por estos mismos días, su hora de nona. Se vendrán con todo las fuerzas de la reacción, con su líder, Álvaro Uribe, y de la derecha, con su conductor de circunstancia. Rodrigo Lara, mientras su jefe real, Germán, nos da el cínico parte que lleva recolectadas 2 millones de firmas, y que espera cerrar esa magna "batalla" con un total de 4 millones.

Un hoja de vida limpia

Él mismo doptor Vargas Lleras dejó claro que nada tuvo que ver con las coimas de Odebrecht. ni tampoco con las cuentas alegres de la Vía del Sol. Por el contrario, en cambio están las obras contratadas estando él al frente de las famosas autopistas 4G, que fueron junto con las viviendas gratis, el pago anticipado del presidente Santos, a su apoyo para ganar la segunda vuelta en la reelección.

Fue también elocuente Varguitas en mostrar quiénes son los rivales, y que él no le come cuento a la Farc, como la llamaba desde antes su socio, el ex Uribe Vélez. Que, eso sí, él estuvo de acuerdo "con la entrega de las armas", que no "la dejación", palabra impronunciable. Pero que desde antes, don Germán estuvo en desacuerdo con varios puntos de la negociación de paz.

Él siempre se los hizo conocer al presidente, y ahora, más que nunca, con la JEP a la vista, él estará muy activo, aunque por fuera de "Cambio Radical", para que esa bancada, manejada por Varón Cotrino y Rodrigo Lara, no deje pasar esos esperpentos, que lo único que harían es prepararle el camino triunfal al partido de la Farc para hacerse con el gobierno de transición.

Además, y para que no quede duda, el precandidato por firmas, que se auto define de centro, como Álvaro, su socio, en la trilogía con Santos, que se muestra neoliberal de tercera vía, no cree para nada en que las disidencias de la Farc no sean más que reservas estratégicas armadas, para cuando se necesiten. De acuerdo a la contabilidad divulgada no superarían los 500 hombres alzados en armas.

El nieto de Carlos, vuelve por las suyas

De otra parte, don Germán dice que las zonas de concentración, y nombra cuatro, están todas al pie de los escenarios donde crece la planta de coca, desde cuando él, utlizando todas las formas de lucha la había dejado en apenas 40.000 has sembradas.

Y él reclama, antes los entrevistadores de bolsillo de Caracol Radio, que si es presidente, él empleará, y cómo no, todas las formas de lucha contra "la planta maldita", por supuesto, la aspersión, la fumigación áerea. Para satisfacer las exigencias de su aliado mayor, si quiere ser presidente, el gobierno que encabeza ese portento de estadista, Don Donald.

Dentro de pocos días, Don Germán, nieto del lentejo Carlos Lleras, presentará su programa social, con pelos y señales. Lo ha estado trabajando en la Fundación Lleras Restrepo, a quien se le ha premiado de antaño, por los mismos círculos, con las dotes de estadista.

Pero casi todos ellos olvidan que fue el mayor rival dentro del liberalismo junto a Eduardo Santos contra el negro Gaitán, "don Forfe", como le decía un dizque gran humorista de la Casa El Tiempo. Y quien, además, de alebrestar a las guerrillas liberales del Llano, las dejó después tiradas en el camino.

Dándole julepe a la mula

Por último, él arremete contra los candidatos de centro de todos los pelambres, léase, Claudia, Sergio, y Jorge, porque se le adelantaron durante su "silencio tramoyesco". Quiere desbancarlo, por obvias razones estratégicas.

Estos no se pellizcan todavía, y sigue poniendo trabas al acto de unir fuerzas con el "progresismo" de Gustavo Petro, el liberalismo socializante de Humbertico y Cristo, esto es, Gaviria y Samper. Y más aún, con los movimientos de convergencia social y política más relevantes, y mucho menos con el fantasma de la Farc.

De ocurrir esto último, resultarán peones de brega, la murga del centro, en el triunfo de la coalición de derecha y reacción, Vargas, Uribe, Pastrana, y, por debajo, el chino Santos, Juampa, no Pachito que es un "agregado" del propietario del Ubérrimo .

Lo cual puede ocurrir en la primera vuelta, si el chalán de Antioquia no insiste en medir fuerzas allí con el esquivo Don Germán, que no querrá tener las manos amarradas, ´para hacer sus negocios abiertos y encubiertos, para pagar a sus financistas de ahora, cuando va caído en las encuestas.
LA DISPUTA ELECTORAL EN VENEZUELA
INMEDIATAS LECCIONES

MIGUEL ANGEL HERRERA ZGAIB

Estaba claro antes que las elecciones se celebraran el pasado domingo, que la MUD estaba dividida, y que una parte importante de sus electores no iría a votar, afectados por dos realidades, una la cadena de muertes producidas en la resistencia ordenada en las calles de las principales ciudades, que no se tradujo en la caída del régimen chavista, o siquiera en la posibilidad de llegar a un diálogo con logros relevantes para una oposición en la que confluyen una treintena de partidos.

La otra situación era, por supuesto, la desconfianza manifiesta en un organismo electoral en el que solamente hay un magistrado con visos de independencia con respecto al resto de quienes componen el tribunal. Es ésta, por supuesto, una realidad, que en el caso de Colombia no ha producido tampoco un rechazo a concurrir a elecciones, aunque las fuerza democráticas y de izquierda solo tiene a Armando Novoa que las represente, y quien es sistemáticamente bloqueado.

Adicionalmente,

Los principales líderes de la oposición dentro de Venezuela, Henrique Capriles, Leopoldo López están sancionados e impedidos de actuar en política, al igual que Corina Machado, a quien se le quitó hace tiempo la investidura de diputada. Ninguno de los tres se atrevió a señalar que no se participara en las elecciones de gobernadores.

Citado este certamen electoral con 10 semanas de anticipación, y con unas limitaciones conocidas, la última de las cuales a pocos días, consistió en cambiar los lugares de votación, dizque con el argumento de garantizar seguridad a los votantes. La oposición estima que, al menos, pudo disuadir de ir a las urnas a algo más de 700.000 potenciales electores.

En un lugar como Barcelona, España, la prohibición de votar el referendo por la autoridad central, en cabeza de Rajoy y el rey Felipe VI, incluyendo el envío de efectivos de la Guardia Civil y la Policía no fue suficiente para impedir que votaran en toda Cataluña, hasta el día de hoy, más de 2 millones de personas por la independencia de esta provincia en rebeldía.

Según los conteo oficiales, en medio de la situación ya descrita, los votantes efectivos alcanzaron al 61,14 % del censo electoral. Al mirar el reparto absoluto de votos queda claro que por los chavistas votaron 5,6 millones, esto es el 54 %, y por la oposición 4,8 millones con el 45 %. De esta lectura se deriva que hay una diferencia de 800.000 votos en favor del gobierno de Maduro y el PSUV.

La oposición avanzó con parsimonia

"El régimen asumió el camino del fraude." Angel Oropeza, secretario de la MUD

Comparando los resultados anteriores para gobernaciones, así las cosas, la oposición resulta ganadora en 5 gobernaciones, dos de las cuales son importantes, con grandes conglomerados poblacionales, Zulia y Táchira, que perdió el PSUV. Éste, en cambió, le arrebató Mirando, a Capriles y su reemplazo, Carlos Ocariz. En buena parte, resultado de la apatía y la intimidación en tres municipios claves: Baruta, El Hatillo y Chacao, donde la abstención creció, siendo inferior al 50%.

La MUD pasó de controlar y gobernar en lo posible 3 gobernaciones a hacerlo a partir del domingo en 2 más. Mientras que el oficialismo mantiene el control en 17 de ellas, con una disputa sobre el Estado Bolívar, que es probablemente el más grande territorialmente. De ganarlo la oposición, partiría en dos el territorio gobernado por el PSUV.

Tres figuras de peso del PSUV, quedaron fuera, Francisco Arias Cárdenas y José Gregorio Vielma, quienes gobernaban los estados fronterizos con Colombia, y donde el cruce entre colombianos y venezolanos es histórico.

Aquí las manifestaciones del presidente Santos y su canciller, así como los abusos sufridos, y el corte del contrabando al detal, en materia de gasolina y productos de uso cotidiano, produjo resultados adversos para el oficialismo, que perdió estos Estados. Es probable que igual ocurra con el rico estado de Bolívar, que era gobernado cum manu militari por Francisco Rangel Gómez, quien parece perderá contra el opositor Andrés Velásquez.

Vocerías internacionales

"Hay que averiguar qué es lo que ha ocurrido en realidad". Federica Mogherini, UE.

En lo internacional, dos vocerías muestran los extremos del espectro que se opone al chavismo y su forma de gobernar a Venezuela bajo el uso continuado de la excepcionalidad, como lo permite la estructura de todos los estados en circunstancias de riesgo político, social o económico. Las mismas herramientas que utiliza o amenaza incrementar la España de Rajoy, o los EUA de Donald Trump, por la vía de los decretos ejecutivos.

La portavoz del Departamento de Estado de EUA, el llamado departamento de colonias estadounidense por la Cuba del extinto Fidel, condena las pasadas elecciones, señalando que "la voz del pueblo no fue escuchada", con el problema que sí lo fue en, por lo pronto, en 5 estados. Mientras que Federica Mogherini, desde Europa se muestra sorprendida con los resultados.

Falta escuchar que dirá el coro del que hacen parte España,con la casa incendiándose por dentro, Colombia, y el secretario de la OEA, Almagro, quien incluso facilitó uno de los salones de la OEA, en Washington para que se instalará el Supremo Tribunal opositor, con la presencia de Monge, al frente de la cadena de denuncias que estuvo realizando previo a las elecciones de gobernadores.

Enseguida, más allá de las impugnaciones queda claro, que una vez se confirmen los resultados electorales por las autoridades, vendrá la "juramentación" ante la asamblea constituyente, que la MUD no acepta, y ha denunciado como espúrea. Todo hace pensar que los nuevos gobernadores de oposición busquen hacerlo ante el tribunal constitucional escogido por la MUD, a riesgo que sean juzgados por las fuerzas del gobierno y pierdan las gobernaciones.

Este entuerto, en cualquier caso, se resolverá esta misma semana, y podremos saber qué hará la oposición y sus aliados internacionales de cara a la elección presidencial de 2018, que la dupla Maduro/Cabello empezarán a preparar entusiasmados con los resultados obtenidos, pero, entre nos, preocupados por lo que significan en el caso de una disputa presidencial, porque la abstención crece, y la diferencia en votos, en esta muestra, no superó los 800.000 votos, aunque conviene recordarlo, Maduro ganó la presidencia con algo más de 200.000 votos.



jueves, 12 de octubre de 2017

PREPARANDO LAS DELIBERACIONES EN EL XIII SEMINARIO INTERNACIONAL, 14-16 NOVIEMBRE

Presentación

Este escrito nos lo comparte el colega y compañero ecuatoriano, quien fuera profesor de Economía Política en la U. Central, y quien es profesor en el programa de maestrías de la U. Simón Bolívar, en Quito, Ecuador.

Destacado director y animador de revistas y publicaciones de izquierda, quien es animador de nuestro proyecto editorial, la revista Pensamiento de Ruptura, y el proyecto de una sección de deliberación y acción de los gramscianos en la Subregión Andino Amazónica y Latinoamérica, que con el nombre Sociedad GlobAL Gramsci, propusimos hace un año, cuando realizamos el X SEMINARIO INTERNACIONAL GRAMSCI, en Bogotá.

POLITICA Y CORRUPCION EN ECUADOR

Francisco Muñoz Jaramillo.

I Antecedentes

Una impactante ola de creciente difusión de escándalos y denuncias relacionados con hechos de corrupción, se extiende actualmente en toda Latinoamérica. Este fenómeno que impera en los estamentos del poder oficial incluye al Ecuador en todos los ámbitos de la corrupción pública.

Nunca se registró una acción tan moralmente relajante y de tanto impacto en la economía y el desarrollo humano, como el que desató la corrupción y la impunidad en el gobierno de Rafael Correa.

Es toda una década, donde el envilecimiento y la minusvalía moral se generalizaron y profundizaron bajo el dominio y abuso político de elementos estructurales creados per se para institucionalizar y salvaguardar el poder oficial.

Para comprender y explicar este fenómeno de corrupción pública se requiere hacer una disección de la política. Vale decir, examinar su carácter y desentrañar su modelo y principales componentes sistémicos. En tal sentido, es necesario identificar los elementos que han estructurado el poder en su vínculo con la corrupción, esto es, el carácter determinante de la acumulación en esta década, que ha requerido una determinada forma de estado y régimen político.

Al examinar el carácter y desentrañar el modelo político de esta forma de gobernar, aparecen de cuerpo entero las grandes empresas transnacionales y sus relaciones de alto nivel gubernamental, para actuar en el campo del extractivismo y la re-primarización de las economías locales.

Sus tentáculos y formas corruptoras se enseñorearon especialmente en la explotación petrolera y minera; y, se extendieron a las millonarias obras de construcción de presas, represas, plantas hidroeléctricas, acueducto, poliductos, proyectos de vialidad así como hidroeléctricos y termoeléctricos.
Esto nos lleva a examinar algunos factores y características del modelo político que fue implantado durante el largo período del correísmo, que incentivó y encubrió sistemáticamente actos contrarios a la moral pública, suscitados por funcionarios enancados en las altas esferas del Estado, tal como ha ocurrido en otros países de la región.

Dicha comprensión requiere por otro lado tener en cuenta el contexto internacional, que se ha visto matizada por la disputa hegemónica mundial, con la presencia de China en la región, creándose así un momento y una novedad en el carácter de la dependencia de los países latinoamericanos.

I. Coyuntura y conflicto

Poco esperó la coyuntura para poner de manifiesto el conflicto y la contradicción de la escena, principalmente entre dos sectores de Alianza País, el uno liderado por Rafael Correa y el otro, representado por el actual presidente Lenin Moreno.

Antecede a esta significativa tensión la situación que se originó en julio de 2016, en torno a la decisión tomada al interior del movimiento oficialista para definir las candidaturas a la presidencia y vicepresidencia de la república .

En aquella ocasión afirmé que el oficialismo buscaba una fórmula feliz para mantener la unidad y dirimir entre sectores discrepantes del partido de gobierno. Efectivamente, el binomio Moreno –Glas se concretó y terció en las elecciones presidenciales de 2017, habiendo obtenido en segunda vuelta el triunfo para la presidencia y vicepresidencia de la república.

El mencionado resultado electoral se dio en el marco de una gran tensión política. Los dilemas e incertidumbres, así como los conflictos entre el mandatario saliente y el entrante hicieron posible la formulación de las siguientes preguntas:

-¿De qué calibre es este conflicto? -¿Es tan solo un “tongo” entre aliados que circunstancialmente se distancian? -¿Representa un reacomodo de fuerzas dominantes, como han sostenido algunos analistas, o, como dicen otros, es una “pelea entre mafias” de Alianza País?; o como cuestionan otros ¿es la coartada para impulsar una línea política de derecha neoliberal?

En medio de estos cuestionamientos que han marcado la situación coyuntural conflictiva caben también otro tipo de preguntas: ¿Se han abierto ciertos resquicios democráticos que pueden permitir que se modifiquen situaciones anteriores y se generen procesos democráticos que fortalezcan la organización y el desarrollo ideológico-cultural de los sectores sociales?

Esta situación de tensión agravada por el “intercambio de sablazos” políticos entre Lenin Moreno y Rafael Correa, por otro lado, contó con un ingrediente adicional de presión, provocación y detonación del conflicto político coyuntural subyacente. Que se manifestó a través de las denuncias de corrupción a funcionarios del más alto nivel del gobierno correísta –v.gr. los contratos efectuados con la empresa brasileña Odebrecht y otras- donde se encuentra involucrado principalmente, el vicepresidente actual Jorge Glass.

En este contexto, la actuación de la Comisión Nacional Anticorrupción ha sido premonitoria. Destapó la “olla de grillos” en el caso de la corrupción del Contralor Carlos Pólit. Posteriormente demandó a la Fiscalía General la investigación a fondo y la sanción penal ejemplar a los altos funcionarios implicados en las coimas del caso Caminosca, como Jorge Glass y Esteban Albornoz actual asambleísta de Alianza Pais. Graves casos que –al margen de su gran cobertura de medios de comunicación- ponen en una situación de difícil recuperación al vicepresidente Jorge Glass que ha sido señalado como “la cabeza” de una estructura piramidal mafiosa.
La necesidad de enfrentar la tensión en desarrollo del flamante gobierno de Lenin Moreno ha puesto en juego las virtudes del llamado al diálogo y al consenso, hecho por el presidente de la república, lo que ha generado un ánimo de tranquilidad y confianza en el país, haciendo posible un mayoritario y descollante respaldo de la población ecuatoriana. Según últimas encuestas, la aceptación popular del Presidente Moreno asciende a un 80%.
En efecto, durante sus primeros tres meses de gestión, el Presidente Moreno ha promovido un proceso de deliberación con diversos sectores sociales, productivos, empresariales, gremiales y políticos, así como un inteligente acercamiento a instituciones tales como las universidades. En concordancia con su llamado, Moreno ha puesto de manifiesto no solo su diferencia de estilo y de conducta, sino su crítica y contrariedad con la forma de ejercer el poder por el entonces Presidente Rafael Correa. Tempranamente dio el indulto a algunos dirigentes indígenas acusados de protesta y rebelión. Mantuvo una importante reunión con la cúpula de la CONAIE y abrió la perspectiva de impulsar otras alianzas con sectores sociales, dejando entrever en todas estas actitudes su diferencia y distancia con el estilo y política del correato.
Al mismo ritmo de galope político, Moreno ha logrado saldar diferencias con las organizaciones sociales y sindicales, principalmente la CONAIE, al mismo tiempo que evidenciar la confrontación de las tendencias internas de Alianza País, entre el correato y el morenismo, donde se debate, según aparece en escena, el dilema “continuidad o ruptura”.

Precisamente aquí radicaría el nudo gordiano de la coyuntura y la posibilidad de su desenlace. Por eso cabe plantearse la cuestión ¿será posible sostener un equilibrio y dar lugar a una conducción de tipo “bonapartista” que le permita a Lenin Moreno representar en hábil juego de fintas el uno y el otro aspecto del dilema?

Así, ensayando una síntesis de tan intrincada coyuntura, digamos que luego de las elecciones del 2 de abril de 2017, en los primeros 100 días de gobierno del nuevo mandatario, se ha configurado una expresión democrática contraria a ciertas formas autoritarias de ejercicio del poder, de las que hizo uso y abuso el ex presidente Rafael Correa, como expresion populista y bonapartista del ejercicio del poder, elmismo, que se combinó y articuló, como causa y efecto, con la corrupción pública al más alto nivel y magnitud inimaginable.

Más allá de las lucubraciones legítimas de una coyuntura que no se deja eviscerar, lo cierto es que en las primeras semanas de su gobierno, Lenin Moreno retiró las funciones asignadas al vicepresidente Jorge Glas en una manifestación clara de desconfianza en quien fue su binomio ganador en las reñidas elecciones pasadas.

Al mismo tiempo, Moreno ha obtenido importantes coincidencias y apoyos sociales e institucionales, v.gr. el espaldarazo de las Fuerzas Armadas que se manifestó el 10 de agosto pasado, por parte del Jefe del Comando Conjunto, cuando proclamó el respeto militar a la libertad y a la lucha contra la corrupción.

Moreno también ha influido - ¡sin meter las manos en la justicia!- garantizando el respeto a la autonomía institucional, en las decisiones de la Fiscalía General del Estado, para que se investigue y encarcele a determinados ex funcionarios vinculados a diversos casos de corrupción, y se abra la indagación respectiva a técnicos “de cuello blanco” relacionados a la empresa Odebrech.

Esta escudería brasilera de la corrupción internacional, a la que el gobierno de Rafael Correa dio a dedo (con licitación amañada) la ejecución de proyectos en los sectores estratégicos. Instancia donde Jorge Glas fue el responsable mayor.
Situación que se encuentra matizada por una de las la decisiones tomadas por el Fiscal General, Carlos Baca Mancheno, de involucrar a Jorge Glas en la indagación del delito de “asociación ilícita” y obtener la autorización de la Asamblea Nacional para proceder a la investigacion del vicepresidente. Si bien es cierto que se han dado manifestaciones en torno a la diferencia interna en Alianza País, no se puede advertir aún sino indicios del desenlace del conflicto en la tienda partidaria gobernante. El llamado a Consulta Popular por parte del presidente de la república, como efectivamente se ha anunciado para el 2 de Octubre, podría constituirse en la espada que corte el Nudo Gordiano, por supuesto salvando la distancia entre Lenin Moreno y Alejandro Magno.
Sea como sea, el Ecuador se encuentra ante el reto de resolver el grave atasque político del momento y que puede hacerlo vía la consulta. En medio de todo esto se especula sobre ciertas posiciones correistas que impulsan una negociación interna en el bloque gobernante, para salvaguardar Alianza País –la reina en el tablero de ajedrez– poniendo en la picota la cabeza de un peón, esto es, de Jorge Glas, lo que sería como hablar de un nuevo caso de “chivo expiatorio” o modo de salvar un conflicto coyuntural larvado desde los días del correato.

Se ha anunciado así mismo, por parte de Correa, en su última visita a Bogotá la decisión de enfrentar a Lenin moreno. Queda en el desenlace de la coyuntura, en medio del llamado a consulta popular, mucha “tela que cortar”.

Lo que sí parece cierto es que la táctica política del presidente con el llamado a la consulta tendrá dos objetivos básicos, derrotar y arrinconar al correismo y neutralizar a la derecha política. that is the cuestión. Asunto que en los próximos días abrirá un nuevo ciclo de la lucha política coyuntural, que se expresara durante y después, del referéndum anunciado.

I. Modelo político y corrupción
En los diez años de gobierno, Rafael Correa, estructuró un modelo político que, tal como se ha mostrado públicamente, incentivo la corrupción pública, en medio de las posiciones antidemocráticas reiteradas. Se vuelve necesario identificar ahora los intereses y conflictos abiertos o soterrados que se dieron en su gobierno entre grupos económicos y fracciones sociales, que a lo largo de este proceso han demandado y usufructuado repartos de poder en el aparato del estado en beneficio de sus negocios e intereses privados.

¿Cuáles son entonces las determinaciones estructurales que han llevado a estos conflictos y límites de coyuntura y, sobre todo, a engendrar situaciones propicias al cometimiento de hechos de corrupción generalizada? Lo que corresponde a un modo de entender, hacer, ver y concretar el ejercicio del poder del Estado usando mecanismos y dispositivos institucionales, definidos e implementados en la fase del correato, funcionales en la estructuración de una forma de estado y régimen político.
En esta línea de interpretación metodológica cabe, en primer lugar, referirse a la relación mantenida por parte de fuerzas dominantes como resultado de los procesos de acumulación, en el contexto de la modernización capitalista implementado en la etapa correísta. Durante esta fase se pusieron de manifiesto importantes privilegios y vinculaciones con grupos económicos como Eljuri en Cuenca, o el Novis, de la empresaria guayaquileña Isabel Noboa Pontón. Pero también relaciones con nuevos sectores económicos. Grupos emergentes que se formaron a raíz de la crisis del año 2000, en condiciones de la quiebra de los bancos, o la dolarización de la economía.
Sectores principalmente asentados en Guayaquil, fortalecidos gracias a su apalancamiento en el aparato de Estado durante el gobierno de Rafael Correa. En esta línea cabe identificar la existencia de un grupo liderado por el hermano del expresidente Correa, Fabricio Correa altamente dependiente de los contratos con el gobierno . Algunos de los antes mencionados sectores se han vinculado especialmente en proyectos extractivistas con la importante y significativa inversión de la Republica China
En dicha configuración y articulación se encuentran personajes relevantes del gobierno de Rafael Correa, como el cuestionado vicepresidente Jorge Glass, o los hermanos Alvarado Espinel, o el asesor jurídico presidencial Alexis Mera, entre otros tantos. Todos estos personajes y nuevos grupos han usado el aparato de estado y sus recursos para generar –como lo dice Harvey– una “acumulación por desposesión” , la misma que no solo se ha manifestado en la actividad extractivista, en los sectores minero e hidrocarburífero, sino -en este contexto- se ha expresado a través de actos de corrupción vinculados, los mismos que, en un cálculo estimado, llegarían a un monto de prejuicio al Estado de 40 mil a 60 mil millones de dólares, acumulados por desposesión en los últimos diez años. Al mismo tiempo que mostrar la relación de grupos y capitales que surgen de la corrupción y se insertan en la dinámica del capital financiero internacional, tal el caso de los paraísos fiscales
“Los paraísos fiscales se encuentran orgánicamente articulados- dice Pablo Iturralde- al sistema financiero internacional, son consustanciales a la globalización financiera y, como es bien sabido, permiten la acumulación secreta de riqueza proveniente de delitos. Esta trama financiera es empleada por los grupos económicos para dirigir su proceso de ampliación y concentración económica, al tiempo que incrementan su poder sobre las estructuras políticas del Estado.”… “Un análisis rápido sobre la posición económica del grupo Eljuri, nos muestra que estos actos de corrupción dependen de un sistema de normas, instituciones y poderes que sirven principalmente para garantizar la concentración económica, utilizando mecanismos que normalmente no son ilegales, pero debido a la desigualdad social que crean, se puede acordar que son mecanismos injustos e ilegítimos.”
Cabe así mismo poner de manifiesto el vínculo con los intereses y necesidades del capital financiero internacional, en disputa con la significativa inversión financiera de la China. Situación que durante el decenio del correísmo coadyuvó a la estructuración del bloque en el poder y su hegemonía. Contexto de disputa en el que resultaron subordinados ciertos sectores económicos de la tradicional oligarquía guayaquileña y grupos serranos, especialmente quiteños, vinculados a la actividad industrial, comercial y financiera. Y que hoy se manifiesta como tensión entre grupos asentados en las distintas regiones, principalmente Quito y Guayaquil.
En la inmediatez de las coyunturas económicas, especialmente de las crisis, el predominio de uno u otro sector se desplazó desde el predominio de los sectores importadores, al de los sectores del mercado externo. Forcejeo que marcó el paso del desenvolvimiento del gobierno de Rafael Correa y que mostro, en determinadas circunstancias, la condición caudillista/bonapartista para arbitrar e imponer definiciones en el bloque dominante.

En segundo lugar, desde otro ángulo de enfoque, , en la fase correísta y condicionado por las necesidades de reproducción de la economía principalmente extractivista, se ha configurado una forma de estado intervencionista que ha suplantado a la sociedad y ha reducido al mínimo la incidencia de los actores sociales a las determinaciones del estado y su aparato.

En este sentido, se requiere reconocer que en los diez años pasados se ha recuperado la acción y decisión del estado frente a las ejecutorias neoliberales que en la etapa anterior a Correa, lo desmantelaron y lo redujeron a la condición de apéndice directo e inmediato de los intereses privados hegemónicos.

Esta forma de estado, por otro lado, limitó la participación social y ciudadana y la institucionalizó en un aparato del Estado denominado Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, que según la disposición constitucional elaborada en Montecristi, selecciona y designa los más altos funcionarios del Estado, v.gr. el Contralor General, el Fiscal General, los Jueces de la Corte Constitucional, las autoridades de la Función Electoral, entre otras.

Todo esto es coherente en el contexto de la concentración de poderes de la década correísta, o régimen híper-presidencialista, para de modo arbitrario imponer funcionarios públicos claves que han coadyuvado y protegido situaciones y hechos de corrupción e impunidad, como se ha demostrado en los últimos años, y se ha evidenciado la coyuntura en los últimos meses.
Estatismo que ha determinado formas de comportamiento gubernamental que en el ejercicio del poder ha puesto el énfasis en la coacción antes que en el consenso, en las políticas regresivas antes que progresivas, o como lo dice Zibechi al analizar la situación ecuatoriana:

“… Un Estado capaz de controlar e integrar, de infiltrar la sociedad y sus organizaciones autónomas, un ‘Estado capilar’ complemento del ‘Estado fuerte’. (…) Un Estado fuerte para garantizar la seguridad jurídica de las inversiones, básicamente mineras. (…) Mientras en la primera fase del neoliberalismo era el mercado el que orientaba la acumulación por desposesión, ahora esa tarea le incumbe al Estado, sea conservador o progresista partidario del Socialismo del Siglo XXI” .

En tercer lugar, en esta perspectiva de reforzamiento del Estado, se ha configurado una forma de régimen democrático representativo, un modelo político de comportamiento que ha puesto el acento en el carácter presidencial-reforzado conocido como híper presidencialismo, que ha ejercido el poder de forma verticalista y autoritaria.

Régimen político que se ha constituido a través de dispositivos caudillistas y populistas, causa y efecto de la forma presidencialista y verticalista del ejercicio de gobierno, lo que me llevó a comprender el fenómeno -en la investigación mencionada realizada en la Universidad Central - como un tipo de “bonapartismo/cesarismo”, es decir, como una forma de ejercicio del poder que arbitra, equilibra e impone las decisiones del estado, gracias a la concentración de funciones y la arbitrariedad, para lo cual es indispensable una intervención estatal fuerte en correspondencia con los intereses y necesidades de estructuración de la nueva hegemonía y del bloque dominante.
“… la nueva centralidad del Estado, depurado ahora de movimientos sociales, da paso a una gubernamentalidad centrada en la figura del presidente/caudillo, dueño del poder y del saber, que cataloga como ‘enemigo público’ a todo aquel que se le enfrente o disienta” . En esta línea, en el gobierno de Rafael Correa se ha expresado la concepción de Carl Schmitt sobre la política, quien la concibe como enfrentamiento entre “amigos–enemigos”.

Es un régimen definido, de corte bonapartista, que pone por delante la representación personal o el carisma del liderazgo, y lo combina con una fuerte presencia y dirección vertical de corte populista. En este sentido, en los diez años pasados se ha construido un régimen político centrando la actividad gubernamental en torno a la simpatía de, o antipatía a la figura carismática y su política.

En cuarto lugar, uno de los aspectos estructurales más importantes de la implementación del régimen ha sido la constitución de un sistema de partidos disperso y débil, que ha creado las condiciones para la constitución de un partido de gobierno predominante: Alianza País.

En el curso del gobierno de Rafael Correa se intentó la formación de un partido único, ligado íntimamente al aparato del Estado, y unos cuantos partidos satélites débiles funcionales a dicho sistema. En todo caso, partido predominante en consecuencia que ha articulado relaciones sociales y ha cooptado las organizaciones populares, vinculando procesos que derivan a favor de situaciones de corrupción flagrantes.
Importante estructuración que construyó un aparato centrado en el líder carismático y en la conducta incondicional de sus dirigentes de cúpula.

Una suerte de réplica de los partidos populistas-caudillistas tan conocidos en la historia de América Latina. Agrupación que, paradójicamente, engendra debilidad sustancial en tanto partido moderno, pero que combina con fortaleza funcional al momento de conducir las coyunturas detrás del caudillo, de implementar mecanismos clientelares, de representar a amplios sectores de la población, de resguardar y proteger actos de corrupción si fuese necesario.

Carácter del Estado y régimen, entonces, que ha desarticulado organizativa, ideológica y simbólicamente la voluntad social colectiva nacional, en el proceso de consolidación de la hegemonía para modernizar el capitalismo ecuatoriano “desde arriba”, implementando un patrón de reproducción o acumulación extractivista de los recursos naturales, y la reprimarización de la economía en el marco de una renovada dependencia a las necesidades de penetración y articulación del capital financiero mundial, modificado como consecuencia de la crisis de 2008; y que replantea el contenido y la forma de la dependencia en la región.
En el artículo mencionado que circuló el 24 de mayo dije lo siguiente:
“… en consecuencia, (el régimen correista) representa el carácter, cambio y consolidación de la norma constitucional y la arquitectura jurídica en la perspectiva de afianzar la forma del dominio político. Al mismo tiempo deja ver el comportamiento arbitrario del Estado de excepción, del régimen y del liderazgo correísta; ingresando sus propias “reglas” en una condición de inestabilidad. De tal manera que no existe –o se manifiesta vulnerable- un sistema jurídico que prevea sus transformaciones en forma parecida a como se impuso el estado de excepción fascista en momentos de aguda crisis política en Alemania” .


“En esta perspectiva analítica, entonces, el derecho en rigor – decía el documento citado- ya no limita el poder. En cuyo caso se “despliega hacia la esfera de la intervención estatal”, que produce efectos sobre la función parlamentaria que se encuentra sometida a la rama del Ejecutivo a causa de la trasformación del derecho”.

En este documento se ha podido exponer una breve descripción de algunos de los elementos estructurales del modelo político correísta, el estatismo, el régimen político verticalista y autoritario, el régimen de partido predominante combinado con la débil estructuración partidaria.

Modelo, en consecuencia, que ha tejido una urdimbre de factores, los mismos que han creado las condiciones de posibilidad para extender y profundizar la corrupción, e implantar políticas antidemocráticas. Al mismo tiempo que se afianzó el régimen a través de una arquitectura jurídica creada ad-hoc, vía la consulta que “metió la mano a la justicia” en el 2011, las llamadas “enmiendas constitucionales” en el 2015, y otras reformas ex profeso, así como actuaciones arbitrarias y autoritarias contrarias a la Constitución de Montecristi.


III. Conclusión

Concluida la etapa de despegue del gobierno de Lenin Moreno, considerando las condiciones existentes y descritas en los párrafos anteriores, evidenciados los conflictos y retos, las incertidumbres y dilemas, se abre en consecuencia un periodo de efectivas reformas democráticas que influiran en el cambio del modelo estatista y antidemocrático afincado primordialmente en el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social, a través de una consulta popular.
Teniendo presente el límite de este mecanismo democrático se requiere tener conciencia de la necesidad de avanzar, en tanto maduren las condiciones, hacia una legitima Asamblea Constituyente para debatir y aprobar una nueva Constitución, salvaguardando principios y derechos fundamentales, especialmente el estado plurinacional y los derechos de la naturaleza, consignados en la Carta de Montecristi, y corrigiendo el híper-presidencialismo. En esta perspectiva también se requiere reformar la Ley de Comunicación y el Código Penal e innúmeros decretos ejecutivos dictados al arbitrio de Rafael Correa y que deben ser derogados.
En el artículo mencionado que circuló el 24 de mayo a propósito de la posesión de Lenin Moreno como presidente sugerí:
“En la perspectiva política que se inicia formalmente el 24 de mayo cuando se posesione Lenin Moreno como Presidente de la RepÚblica, se perfilan las siguientes propuestas programáticas, de cuya realización depende la definición del periodo de transición:

• Aquellas relativas a las demandas democráticas, principalmente el indulto y la amnistía de los dirigentes y luchadores populares que fueron enjuiciados, sancionados y encarcelados. Las reformas al Código Orgánico Penal y a la Ley de Comunicación entran en este ámbito de demandas programáticas, donde debe contemplarse también la posibilidad abierta de reformar la Constitución vía Asamblea Constituyente o Consulta Popular como prevé la Carta Magna en vigencia.

• Frente a la corrupción, se demanda que haya investigaciones serias y la formulación de un sistema que atienda la institucionalización y la cultura anticorrupción. En esta perspectiva, se ha destacado de forma emblemática la presencia y actuación de la Comisión Nacional Anticorrupción. Es decir, se requiere hacer ajustes institucionales que articulen los organismos de control, fiscalización y justicia, creándose, así mismo, un sistema capaz de cambiar la cultura de inclinación valorativa a favor de la corrupción por parte de la sociedad.”

A continuación del mismo artículo sugerí una línea de conducta política a los sectores sociales, democráticos y de izquierda, que decía:

“La reflexión de la coyuntura poselectoral nos ubica en esa perspectiva estratégica, misma que requiere plantearse los modos de recuperar y recrear en su conjunto el movimiento social y la tendencia de izquierda, que ha sufrido en el Ecuador contundentes embates ideológicos, sociales, simbólicos y políticos durante los diez años de correísmo. Posicionamiento que además demanda el despliegue de actividades ideológicas para contribuir con el cambio cultural, es decir la transformación del “sentido común” de los sectores subalternos. Este desarrollo teórico, ideológico y cultural será un punto de apoyo de la renovada organización social estratégica en el futuro inmediato, mismo que debe tener como función y objetivo construir la contra hegemonía.
Comprender -por otra parte- que la actuación en la coyuntura demanda de coincidencias, alianzas y acuerdos, que deben partir de la movilización y resistencia de los sectores sociales. Participación coyuntural que debería orientarse a la creación de condiciones políticas institucionales para transitar en la organización y desarrollo desde abajo. En esta perspectiva, la izquierda y los movimientos sociales deben identificar los puntos en los que se puede acordar y coincidir con otros actores, en el contexto del gobierno de Moreno.

La táctica de unidad social y política de la izquierda y el movimiento social, como de acuerdos con sectores democráticos, que exige reivindicaciones sociales al gobierno de Moreno, debe diferenciarse de las estrategias y medidas de restauración conservadora que laten en el seno del oficialismo y son vistos con beneplácito por sectores de la derecha tradicional, es decir, por las fuerzas retrógradas que presionan y aspiran a volver a dirigir el Ecuador.

Singular característica de la realidad ecuatoriana que tiene en esta política la clave para el efectivo cambio y el desmontaje -aunque fuere parcial- del correísmo. En esa medida, poner fin a esta etapa histórica que hemos vivido desde el 2006. Acuerdo que incluya las posiciones, los actores y las organizaciones democráticas, y se convierta en un marco de apoyo y fortalecimiento de todos aquellos procesos que se emprenden y desarrollan desde abajo, para conducir el cambio de los sectores subalternos en perspectiva contra- hegemónica. Que se diferencie y separe del pacto o unidad del bloque dominante, que busca nuevamente hacer caer el peso de la crisis económica y de las medidas correctivas en las espaldas de los trabajadores y los sectores populares y medios.

La izquierda y los movimientos sociales así como las fuerzas democráticas de oposición obligaron al correísmo a dar un paso atrás y en tal sentido deponer la participación de Rafael Correa como candidato en el año 2017. Ahora se trata de superar ese momento e ir más allá, haciendo posible los cambios necesarios de la transición que debe operativizar el presidente Moreno, como resultado de estas exigencias y coincidencias, de tal manera que se emprenda en las reformas y rupturas, para superar la etapa que se ha vivido el Ecuador y avanzar en el proceso de transición” .
Quito, 29 de Octubre de 2017

Referencias Bibliográficas

Harvey, David. “El nuevo imperialismo: acumulación por desposesión”.
Iturralde Pablo. Eljuri mas allá de la corrupción o sobre la lupemburguesia
Muñoz, Francisco; Mario Unda, Carlos Michelena Ordóñez, “Coyuntura Política e Izquierda Ecuatoriana, Régimen, Crisis, Elecciones e Izquierda”.
Muñoz, Francisco, editor, et.al. “Balance Crítico del Gobierno de Rafael Correa”. Universidad Central del Ecuador. Primer Premio Universidad Central 2016.
Muñoz, Francisco, “24 de Mayo 2017: Dilemas e incertidumbres”. Publicado en Plan V, versión digital. Quito, 2017.
Ospina Pablo. Coyuntura Política septiembre 2017
Poulantzas, Nikos. “Fascismo y Dictadura”.
Schimitt, Carl. “Teología política”.
Volenweider, Camila. “La revancha de las élites y el teatro del golpe”.
Zibechi, Raúl. “La construcción de un nuevo modelo de dominación”.