lunes, 2 de julio de 2018


CON AMLO PRESIDENTE, AMÉRICA LATINA MARCHA MÁS ALLÁ DEL PROGRESISMO.

miguel angel herrera zgaib
Profesor asociado, C.política, Unal
Director grupo Presidencialismo y Participación
Presidente de la IGS-Colombia

Todas las encuestas vaticinaron que mañana el ganador absoluto de la elección presidencial sería Andrés Manuel López Obrador, un politólogo de la UNAM, exalcalde de Ciudad de México, quien triunfó en el tercer "terco" intento por hacer a un lado al bipartidismo nacido de la revolución mexicana de 1910-1917.

Este bipartidismo cumplió más de 80 años de gobernar, de estar en el poder en México. Empezó con el partido de la revolución que cambió varias veces de nombre, y su oponente histórico, el PAN. Para mantenerse, el PRI incurrió en el fraude, cuando menos desde 1988. Repetía así la causa de la primera gran revolución del siglo XX, cuando Porfirio Díaz, el dictador sempiterno le robó la elección al candidato Francisco I. Madero.

Aquella vez, en 1988, el PRI arrebató a Cuauhtemoc Cárdenas la presidencia, el vástago del último general revolucionario, Lázaro Cárdenas. Después vinieron otros fraudes, contra Amlo, que la primera vez enfrentó a Felipe Calderón, candidato del PAN, en el año 2006, “elegido” con una ventaja de 243.934 votos. Andrés Manuel montó carpas en el Zócalo en protesta, y empezó así a construir el movimiento que con Morena lo llevó a la presidencia.

Después del primer fraude

El partido de Cuauhtemoc, el PRD, se fue desdibujando y deteriorando, aunque llegó a gobernar Ciudad de México. Allí fue carcomido por la corrupción, luego de la alcaldía de AMLO. Desaforado y destituido acusado de autorizar un negocio sin requisitos de ley, en 2005. Fue entonces cuando se presentó como candidato a presidente por la primera vez bajo la divisa del PRD.

Del PRD se desprendió Andrés Manuel, el prísta rebelde, tabasqueño, cuando perdió por segunda vez, esta vez contra el prísta Peña Nieto. Con todo, él fue ganando presencia e influencia defendiendo siempre la causa de los subalternos.

No le fue suficiente a Andrés Manuel salir del PRD, después de haber dejado el PRI, sino que se dispuso a crear una nueva organización, con militantes y dirigentes venidos de diferentes corrientes y tendencias. Para darle, así, norte ideológico, en pluralidad, y permanencia a su disputa por la presidencia de México.

Bajo fórmulas asamblearias, que en parte, aprendieron de la experiencia zapatista del EZLN, se le dio entidad partidista a MORENA, al movimiento de la regeneración nacional, una sigla que recupera la historia de la lucha proletaria subalterna, Fue una lucha paralela con la revolución mexicana, del liberalismo anarquista de los hermanos Flores Magón. Ellos publicaban Regeneración, fuente de debates y orientaciones revolucionarias,

La singularidad de MORENA

Conversando con el profesor investigador, Luciano Concheiro, un militante comunista, de la dirección de Morena desde su fundación, me comentó cómo, la caracterización de la nueva organización, la resolvió una joven militante de base, asistente a la asamblea fundacional.

Había una tensa discusión entre dos tendencias, casi sectarias, las que hablaban de partido, y la que se inclinaban por movimiento como forma organizativa para Morena. El fiel de la balanza para zanjar esta diferencia era Andrés Manuel López Obrador, pero renunció a serlo, así que consultó a la audiencia.

La voz de la joven zanjó la discusión: propuso llamarlo partido movimiento, y todos quedaron persuadidos. Dicho lo cual, este es el doble carácter de la agrupación que con López Obrador, en la tercera oportunidad, aparece como ganadora casi indiscutible mañana, cuando acuden a las urnas más de 89 millones de mexicanos.

Una mirada a las encuestas

Una firma consultora, Mitofsky de Televisa, dirigida por Roy Campos, para nada afecta a MORENA, cuya encuesta reprodujo El Tiempo, indicaba que, sobre una base de 1.000 encuestados, AMLO tenía el 48,1% de favorabilidad.

Lo seguían Ricardo Anaya (PAN), abogado de 39 años, con 25,1%; era el candidato de la reacción neoliberal; y el tercero, José Antonio Meade, un economista y abogado, con una amplia trayectoria burocrática, titular en tres secretarías, ocupó al fin de cuentas el tercer lugar. Era el aspirante presidencial del PRI, con el 22,5% de favorabilidad.

El cuarto lugar lo ocupaba El Bronco, Jaime Rodríguez Calderón, un candidato "palero", como dicen en México, con la expectativa de explotar el sentido común tradicional, para restarle subalternos al voto por Amlo y Morena, pero esta estrategia fracasó. El falsete político de Chente Fernández, se quedó para cantar rancheras en Nuevo León, y soñar con cortar manos a los ladrones.

Una caracterización necesaria

Los rivales definen a López Obrador como izquierdista, pero, la verdad sea dicha, él no lo es. Tampoco es un progresista, mucho menos un socialista del siglo XXI. Pero, sí un nacionalista popular, de una tendencia liberal socializante, que quizás explique el porqué su movimiento recupera la expresión Regeneración de hace más de un siglo.

Fue ésta una publicación del liberalismo radical, casi anarquista, mexicano de comienzos del siglo pasado. Este híbrido ideológico aproxima a Morena, comparándolo con la historia política colombiana, al último programa de Jorge Eliécer Gaitán, el abogado autor de "Las Ideas Socialistas en Colombia", cuando ganó las elecciones de mitaca en 1947. Gaitán se preparaba para disputar la presidencia por segunda vez, pero murió asesinado al año siguiente.

Uno y otro dirigentes, López Obrador y Gaitán, corresponden a la expresión política de sociedades abigarradas, heterogéneas, como lo son todavía, las de América Latina.

Abigarrada es la expresión que empleaba el sociólogo boliviano René Zavaleta, para caracterizar a la sociedad boliviana desde los años 50. Es la definición que recuperó el actual vicepresidente Álvaro García Linera para pensar la transición que orienta Evo Morales, hablar del estado ampliado y la razón de ser del que llama "capitalismo andino" que dirige la burguesía Aymara.

¿Quién ganará la disputa hegemónica?

"México es un país libre y soberano, y nunca será piñata de ningún gobierno extranjero." Palabras de Andrés Manuel López Obrador.

Andrés Manuel y su dirigencia plural han mostrado la habilidad y el músculo político, que apoyados en su carisma, y filiación popular, además del antecedente del gobierno social de la capital mexicana, lo colocan hoy en la presidencia de la segunda economía de América Latina.

Esta disputa por la hegemonía, primero, en la sociedad política, la tradujo con la organización Morena, en articular todas las fuerzas subalternas, urbanas y rurales, a lo largo y ancho de la república, con la promesa de combatir la corrupción, la inseguridad, y recuperar el desarrollo social de México.

Con una renegociación del TLC, y una redirección del modelo extractivista y especulativo que tuvo como capitán visible al potentado Carlos Slim. Ahora, AMLO gana haciendo pareja con un nuevo capitán de industria, Alfonso Moro Garza, el sobrino nieto del legendario presidente burlado, Francisco I. Madero, autor del Plan de San Luis de Potosí.

Tal fue el paso más definitivo, su aproximación con un sector clave del empresariado mexicano; su conversación con Alfonso Moro, hoy coordinador general del proyecto de nación, 2018-2024. Poncho, y los industriales que respaldaron el Frente Ciudadano tendrán su cuota en el nuevo gobierno.

Él es el garante de parte de la burguesía nacionalista, de la unidad de pobres y pequeña burguesía, deprimidas y orilladas, con una parte del capital financiero y agroindustrial del norte de México, que toma distancia del gigante del Norte, y abre al país al capitalismo global.

Los campesinos, indígenas y la población de las grandes ciudades, los más perjudicados por el TLC, celebraron la victoria de AMLO como propia, llenando una vez más el Zócalo. Es decir, 67 millones de pobres, alineados con el programa del tabasqueño.

Él tiene especial empatía con todos, y sus luchas. Para los más golpeados, él ha ofrecido, cuando sea presidente en funciones, precios de garantía, para reanimar su vida y economías locales. Le llegó la hora, puesto que Morena después de la elección punteará en todo.

A sacar el buey de la barranca

"Su estigma (el de Amlo) es más de luchador social, que no tiene que ver con la guerrilla." Roy Campos, director de la encuestadora Mitofsky.

El plan económico y social que une a grupos y clases subalternas, con parte considerable del empresariado nacionalista mexicano, tiene que sacar al país de la pobre productividad del 2.0 %.

La expectativa es alcanzar en el corto plazo el 3.5 %. Poncho y Amlo alinearon, con comprobable éxito, persuadiendo al 80% del empresariado en un Frente con el proyecto de Morena. Y los mercados, el lunes 2 de julio han respondido bien, a la confianza interclasista sellada con el triunfo de Ándres Manuel.

Es el resultado, dice el empresario Alfonso Romo Garza, de la elaboración de un plan trabajado por más de 9 meses. Discutido y aprobado en la reunión del Auditorio Nacional, entre 100 empresarios, y 90 militantes de Morena. Entre ellos constituyeron el Frente Ciudadano, y ganaron las elecciones del 1o. de julio, para avanzar enseguida en la recuperación de México.

El resultado del TLC con Canadá y Estados Unidos no mejoró la vida de los pobres y los trabajadores mexicanos, por lo que será renegociado con Trump. Millones han seguido la ruta hacia el norte, en busca de una vida mejor, y ambos presidentes les interesa transformar la sobrevivencia económica y social de sus connacionales.

Porque la debacle neoliberal impulsó la emigración mexicana y centroamericana, hasta alcanzar una población de mexicanos superior a los 15 millones con asiento en los estados colindantes con el río Grande. Los pobres han avanzado oleadas sucesivas hacia el este y el centro de la república federal americana. Estos ilegales transhumantes se “refugian” en las ciudades santuario como Los Angeles, San Francisco, Nueva York, o Chicago.

López Obrador, proclamado presidente, tendrá que entrar a tratar con su rival fronterizo, Donald Trump, quien ayer mismo llamó a felicitarlo. Es el colofón que termina con el muro, que pretendía impedir el éxodo de mexicanos y pobres de toda Latinoamérica y el mundo hacia la egoísta metrópoli imperial.

Antes, el güero tuvo que suspender la separación brutal de los niños de sus padres, cuando juntos traspasaban la frontera que los ponen en contacto con el sueño americano, arriesgando su vida enfrentados al desierto y a los vigilantes dispuestos a cazarlos como a liebres de la pradera.

Con este triunfo

Se romperá el cuadrilátero de hierro neoliberal, que en la política regional conforman Chile, Perú, México y Colombia, gobiernos aliados de la república imperial estadounidense.

La expectativa del nuevo presidente abre también un compás de espera que enfrenta la pretensión de romper el proyecto alternativo de organización continental del presidente Chávez en su momento de ascenso y protagonismo internacional.

Es el tiempo de renegociar los TLC con Norteamérica, y de repotenciar los proyectos Unasur y Celac, cuyo desmonte pregonan desde la OEA, Luis Almagro e Iván Duque, el presidente de Colombia recién electo, quienes tienen a la república bolivariana de Venezuela entre ceja y ceja. Aprovechan tanto los errores de política como la destorcida del modelo extractivista minero energético, que le ha tocado enfrentar el gobierno del presidente Nicolás Maduro.

Sin embargo, la elección presidencial es mañana, y lo demás son conjeturas, que tienen que ser ratificadas en las urnas. A partir del 1o. de julio, América Latina no será la misma. La mirada hacia el norte tendrá como referente otra luminaria.

El triunfo futbolero mexicano, con la dirección del colombiano Juan Carlos Osorio, será un grato antecedente de una asociación que ayude en lo político a rectificar el rumbo del triunfo coaligado de la reacción y la derecha de Colombia, cuyos ademanes preliminares han sido los de querer patear el tablero de la paz.

La relación con el México de Morena permitirá que la democracia colombiana equilibre el falso triunfalismo del bloque de la guerra y el neoliberalismo hirsuto.

sábado, 30 de junio de 2018

LA BRECHA MEXICANA: CON AMLO PRESIDENTE, MÁS ALLÁ DEL PROGRESISMO.

miguel angel herrera zgaib
profesor asociado, c.política, unal
Director grupo presidencialismo y participación
Presidente de la IGS-Colombia
Todas las encuestas vaticinan que mañana el ganador absoluto de la elección presidencial será Andrés Manuel López Obrador, un politólogo de la UNAM, exalcalde de Ciudad de México, en el tercer "terco" intento por hacer a un lado al bipartidismo nacido de la revolución mexicana de 1910-1917.

Este bipartidismo cumplió ya más de 80 años de gobernar, de estar en el poder en México, que empezó con el partido de la revolución que cambió de nombre, más de una vez, y su oponente, el PAN. Para lo cual, el PRI incurrió en el fraude, que se sepa, cuando menos, desde 1988.

Esa vez la elección le fue arrebatada a Cuauthemoc Cárdenas, el vástago del último general revolucionario, Lázaro Cárdenas. Después vinieron los fraudes contra Amlo, la primera vez enfrentando al candidato Felipe Calderón, del PAN, en el año 2006, quien le ganó por 243.934 votos.

Después del primer fraude,

El partido de Cuauthemoc,. el PRD, se fue desdibujando y deteriorando, aunque llegó a gobernar Ciudad de México, y allí fue carcomido por la corrupción. De éste se desprendió Andrés Manuel, un príista rebelde, tabasqueño, quien fue ganando presencia e influencia defendiendo la causa de los subalternos.

Pero, no fue suficiente salir del PRD, después de haber dejado el PRI, sino que tuvo que crear una nueva organización, con militantes y dirigentes venidos de diferentes corrientes y tendencias, para darle norte ideológico, en pluralidad, y permanencia a su disputa por la presidencia de México.

Bajo fórmulas asamblearias, que en parte, aprendieron de la experiencia zapatista del EZLN, se le dio entidad partidista a MORENA, al movimiento de la regeneración nacional, una sigla que recupera la historia de la lucha proletaria subalterna,

Era esta una lucha paralela con el tiempo de la revolución mexicana, con el liberalismo anarquista de los hermanos Flores Magón, quienes publicaban Regeneración, fuente de debates y orientaciones revolucionarias,

La singularidad de MORENA

Conversando con el profesor investigador, Luciano Concheiro, un militante comunista, quien hace parte de la dirección de Morena, desde su fundación, me comentó cómo, la caracterización de la nueva organización, la resolvió una joven militante de base, asistente a la asamblea fundacional.

Había una tensa discusión entre dos tendencias, muy dispuestas, casi sectarias, las que hablaban de partido, y la que se inclinaban por movimiento. El fiel de la balanza para zanjar esta diferencia era el presidente de Morena, Andrés Manuel López Obrador, pero renunciaba a serlo, y consultaba a la audiencia.

La voz de la joven zanjó la discusión: propuso llamarlo partido movimiento, y todos quedaron persuadidos. Dicho lo cual, este es el doble carácter de la agrupación que con López Obrador, en la tercera oportunidad, aparece como ganadora casi indiscutible mañana, cuando acuden a las urnas más de 89 millones de mexicanos.

Una mirada a las encuestas

Una firma consultora, MItofsky de Roy Campos, que no afecta a MORENA, cuyos resultados reproduce El Tiempo, diario de derecha colombiano, indica que, sobre una base de 1000 encuestados, Amlo tiene el 48,1% de favorabilidad. Lo siguen Ricardo Anaya (PAN), abogado de 39 años, con 25,1%, es el candidato de la reacción neoliberal; y el tercero es José Antonio Meade, un economista y abogado, con una amplia trayectoria burocrática, pues fue antes titular en tres secretarías. ES el aspirante presidencial del PRI, con el 22,5% de favorabilidad, y nadie piensa que pueda ganar la elección de mañana.

El cuarto lugar lo ocupa El Bronco, Jaime Rodríguez Calderón, un candidato "palero", como dicen en México, a quien se lanzó y patrocinó con la esperanza de explotar el sentido común tradicional, y restarle subalternos al voto por Amlo y Morena, pero esta estrategia fracasó. En cambio quedó el contradictorio protagonismo del bigotón, que algunos le encuentran parecido con Chente Fernández, el rey de las rancheras.

A López Obrador se le define como izquierdista, pero, la verdad sea dicha, él no lo es. Tampoco es un progresista, mucho menos un socialista del siglo XXI, pero, sí un nacionalista popular, de la tendencia liberal socializante, que lo aproxima, haciendo una comparación con la política colombiana, al programa de Jorge Eliécer Gaitán, cuando ganó las elecciones de mitaca en 1947.

¿Quién ganará la disputa hegemónica?

"México es un país libre y soberano, y nunca será piñata de ningún gobierno extranjero." Palabras de Andrés Manuel López Obrador.

Andrés Manuel y su dirigencia plural han mostrado la habilidad y el músculo político, que apoyados en su carisma, y filiación popular, además del antecedente de su gobierno de la capital, se tradujo en juntar todas las fuerzas subalternas, urbanas y rurales, a lo largo y ancho de la república, al tiempo que resistiendo tres campañas seguidas, emulando con la persistencia de Ignacio Da Silva, Lula.

Pero, hay un paso más definitivo, su aproximación con un sector clave del empresariado mexicano. Tal es el significado de su conversación con Alfonso Romo, hoy coordinador general del proyecto de nación, 2018-2024. Poncho, cuyo tío bisabuelo era Gustavo I. Madero, quien vivió un histórico robo electoral, al que respondió con el Plan de San Luis, antecedente del estallido revolucionario a comienzos del siglo XX. Él es el garante de la unidad con una parte del capital financiero y agroindustrial del norte de México.

Con estos antecedentes, Lopez Obrador, a una semana de la votación, marca algo más del 60 % de favorabilidad, en una encuesta practicada a 5000 potenciales votantes. Así las cosas, más de 50 millones, mañana le darán la victoria; y nuevo brío al proyecto revolucionario que vivió una acelerado desmonte, después de la década pérdida de los años 80 del siglo pasado.

Siendo los campesinos, indígenas y población de las grandes ciudades los más perjudicados. Es decir, 60 millones de pobres, y éstos se han alineado con el programa del tabasqueño, quien tiene especial empatía con todos, y sus luchas. Para los más golpeados, él ha ofrecido, cuando sea presidente, precios de garantía, para reanimar su vida y economías locales.

A sacar el buey de la barranca

"Su estigma (el de Amlo) es más de luchador social, que no tiene que ver con la guerrilla." Roy Campos, director encuestadora Mitofsky.

El plan económico y social que une a grupos y clases subalternas, con parte considerable del empresariado nacionalista mexicano, tiene que sacar al país de una productividad que apenas alcanza el 2.0 %. La expectativa es la de alcanzar en el corto plazo el 3.5 %, para lo cual, Poncho y Amlo buscaron alinear, con comprobable éxito, al 80% del empresariado del lado del proyecto de Morena.

Es el resultado, según decir de Madero, de la elaboración de un plan trabajado por más de 9 meses, que se discutió y aprobó en la reunión del Auditorio Nacional, entre 100 empresarios, y 90 militantes de Morena. Con ellos constituyeron el Frente Ciudadano, para ganar las elecciones del 1o. de julio, y avanzar enseguida en la recuperación de México.

El resultado del TLC con Canadá y Estados Unidos no mejoró la vida de los pobres y los trabajadores mexicanos. Millones han seguido la ruta hacia el norte, en busca de una vida mejor. Tal deterioro impulsó la emigración hasta alcanzar una población de mexicanos superior a los 15 millones con asiento en los estados colindantes con el río Grande. Luego han avanzado oleadas sucesivas hacia el este y el centro de la república federal americana, de ilegales transhumantes que se refugian en las ciudades santuario como Los Angeles, San Francisco, Nueva York, o Chicago.

Una vez López Obrador sea proclamado presidente de la República Mexicana tendrá que entrar a tratar con su rival fronterizo, Donald Trump, quien vió frustrada su intención de terminar el muro que impida el acceso de mexicanos y pobres de toda Latinoamérica y el mundo hacia la metrópoli imperial. Al igual que suspender la medida de separar a los niños de sus padres, cuando transpasan de manera ilegal las fronteras que los ponen en contacto con el sueño americano.

Con este triunfo se rompe el cuadrilátero de hierro neoliberal, que en la política regional conforman Chile, Perú, México y Colombia como aliados de la república imperial estadounidense. Con el nuevo presidente, se abre también un compás de espera que enfrente la pretensión de romper el proyecto alternativo de organización continental que propuso el presidente Chávez en su momento de ascenso y protagonismo internacional.

Es el tiempo de renegociar los TLC con Norteamérica, y de repotenciar los proyectos Unasur y Celac, cuyo desmonte pregonan desde la OEA, Luis Almagro e Iván Duque, el presidente de Colombia recién electo, quienes tienen a la república bolivariana de Venezuela entre ceja y ceja. Aprovechando los errores de política, y la destorcida del modelo extractivista minero energético, que le ha tocado enfrentar el gobierno del presidente Nicolás Maduro.

Sin embargo, la elección presidencial es mañana, y lo demás son conjeturas, que tienen que ser ratificadas en las urnas. A partir del 1o. de julio, América Latina no será la misma. La mirada hacia el norte tendrá como referente otra luminaria.

El triunfo futbolero mexicano, con la dirección del colombiano Juan Carlos Osorio, será un grato antecedente de una asociación que ayude en lo político a rectificar el rumbo del triunfo coaligado de la reacción y la derecha de Colombia, cuyos ademanes preliminares han sido los de querer patear el tablero de la paz. La relación con el México de Morena permitirá que la democracia colombiana equilibre el falso triunfalismo del bloque de la guerra y el neoliberalismo hirsuto.


miércoles, 27 de junio de 2018

UNA CLARINADA DE ALERTA
LA JEP HERIDA DE MUERTE EN EL SENADO

miguel angel herrera zgaib
profesor asociado, ciencia política, unal
director grupo presidencialismo y participación, colciencias/unijus.

Este 27 de junio, cuando se realice la conciliación del texto de la ley que aprueba el procedimiento para la JEP, quedará claro cómo se le dio la estocada mortal a la justicia, que es nuclear en los acuerdos de paz pactados entre el gobierno y la insurgencia subalterna de las Farc-Ep.

Es el resultado directo del triunfo de la coalición de la reacción y la derecha colombiana, que ganó la elección presidencial del pasado 17 de junio. Está en correspondencia con lo anunciado por Iván Duque, quien sin posesionarse va "limpiando" el establo de Augías, ayudado por sus palafreneros, a quienes ordena el jefe de la bancada del CD en la sombra.

El remate discursivo de Paloma Valencia, preanunciando que lo que sigue es sacar a la representación congresional de las Farc- Ep, completa este acto de tragicomedia que quiere echarle más fuego a la hoguera de una guerra fratricida.

Por supuesto, que la modificación sustancial de lo pactado por la vía de su reglamentación deberá ser declarado inexequible por la Corte cuando se haga la revisión respectiva.

Pero, no parece seguro que tal vaya a ser el pronunciamiento, con el antecedente de hoy, cuando la Corte Constitucional se refirió a lo actuado por la JEP en el caso particular del trámite de la petición de extradición de Jesús Santrich.

La verdad del conflicto armado

En el sentido de sus partícipes directos e indirectos, y las responsabilidades que de ello se derivan ha quedado deshojado como una margarita ensangrentada que enluta lo que queda de la justicia nacional, si prospera esta maniobra que se perpetra con todo y cómplices.

Primero salieron los terceros, y ahora se orquesta la partida de los militares. En resumen, los únicos que quedan con obligación de contar la verdad son los integrantes de la guerrilla.

En el campo de la guerra social interna toma cuerpo una situación similar a lo que se intentó con el delito de cohecho, cometido por funcionarios del presidente Uribe, para obtener su reelección.

Esta actuación criminal requería de dos partes, pero por arte de leguleyos quedó prácticamente desvirtuado el cohecho en su existencia, casi hasta el final. Y al primer beneficiado no le pasó nada, cobijado por la inmunidad presidencial.

Otro tanto se replica aquí y ahora

En el marco del senado de mayoría rendida, obsecuente, con lo que ocurre en este aciago 27 de junio, de prosperar la conciliación de la ley de procedimiento de la JEP. Es la vía impuesta por los vencedores en la pasada elección, que niegan la guerra interna, e insisten en el hacer criminal de los bandidos de las Farc-ep, en particular, su dirigencia superior.

Queda una talanquera, la del poder judicial en su máxima instancia, que impida que prospere esta insensatez mayúscula, y este despropósito político. Pronto lo veremos.

Mientras tanto, las fuerzas democráticas, los millones de colombianos que respaldan los acuerdo de La Habana tienen que estar en guardia, en vigilia permanente, porque la paz pactada está herida de muerte. Un nuevo régimen del miedo asoma las orejas. La inteligencia, la pasión por la verdad y la ética ciudadana no pueden pasar de agache.

martes, 19 de junio de 2018

CUENTAS Y CUENTOS:
LA VOTACIÓN FUE DE 14 MILLONES.

Ayer, en las horas de la tarde, con el profesor investigador, Juan Carlos García Lozano, pasábamos revista a la jornada de la segunda vuelta de la elección presidencial del 17 de junio en Colombia.

La primera perla

La cosechamos al recordar el intempestivo dicho del registrador nacional, Galindo, quien entrevistado ese día domingo por Yolanda Ruíz, de la cadena RCN, del magnate Ardila Lulle, dueño de ingenios, pues afirmó que la votación fue de 14 MILLONES. Todos quedamos estupefactos ante el anuncio del oráculo oficial y oficioso.

Lo dijo a millones de oídos, cuando no había trascurrido una hora del escrutinio. Rompiendo todos los récords conocidos en esta materia: la votación de la segunda vuelta presidencial en Colombia, no superó los 14 millones de sufragios.

Lo cual, por supuesto, despertó todo tipo de comentarios en la mesa de esa cadena multimedia al aire. El primero, la abstención, porque de haberse confirmado el guarismo, la votación no alcanzaría al 39 %, Logrando así el impresionante 61%. Esto es, que la mayoría obtenida día atrás quedaba ahora pulverizada.

Desenlace de la "boutade"

Los dos nos preguntamos, reunidos en el café contiguo a la iglesia de la Porciúncula, qué poder humano había intervenido para que la autoridad encargada de atender el escrutinio electoral de Colombia hiciera tal anuncio y en tan corto tiempo.

Y por qué, después, que sepamos, no hubo ninguna rectificación de su parte, ni de los "alegres" comentaristas, tanto en RCN como en las otras cadenas. En particular, por ejemplo, en Blu Radio, de Caracol, donde Néstor Morales, no ocultaba luego la alegría que su cuñado sea el, es lo que dicen en materia de parentesco, el nuevo presidente.

¿Fraude? Petro y el Fiscal

El fraude fue alegado y reclamado por la gente de la Colombia humana durante la primera vuelta. Éste se probó, en relación con un número específico de mesas revisadas, que no fue superior a las 1200. El resultado efectivo: aumentaron los votos en favor de Petro, y disminuyeron los contabilizados por Duque.

Esta vez ni Petro en su discurso, ni el Fiscal con su anuncio rimbombante que destapará otro fraude cometido en las pasadas elecciones para congreso en la Costa, nada dijeron. Hubo mutis por el foro.

Así quedó claro, y no lo puede olvidar Colombia, - recordando la sentencia de Camilo Torres, que "el que escruta elige"-, la necesidad que los códigos fuente, dijo Galindo, tres diferentes que se arriendan a proveedores privados, los adquiera el Estado y/o la nación colombiana.

No es así

Este software precioso, la clave de la caja fuerte que preserva los votos,puede ser objeto de saqueo por manos privadas, interesadas en modificar cualquier resultado que les sea adverso. La desconfianza en materia de elecciones llevó a la guerra a liberales y conservadores en varias oportunidades, desde el siglo XIX.

Es tiempo más que suficiente para para la corrupción política, y todas las condiciones que la hacen posible.

Así tiene que se comenzar la gran campaña nacional contra la impunidad, mientras conocemos la fecha que fijará por el presidente en funciones para realizar la consulta anticorrupción aprobada por el Congreso.