martes, 10 de julio de 2012


PONENCIA  VI CONGRESO ALACIP, QUITO, 12-14  DE JUNIO

TERCERA PARTE

LOS CUADERNOS DE LA CÁRCEL Y LA HISTORIA DE  LOS GRUPOS Y CLASES SUBALTERNAS  

Miguel Angel Herrera Zgaib[1]
Miguel.herrera@transpolitica.org

“Es preciso hacer que ese cerebro deje de funcionar  por 20 años”. Apartes de la sentencia del fiscal Michele de la causa del Tribunal especial para la defensa del Estado contra Antonio Gramsci, al tiempo de su condena a prisión a 20 años, 4 meses y 5 días en el año de 1928.
                                                         El comunista italiano Antonio Gramsci en sus Cuadernos de la cárcel denominó subalternos a trabajadores del campo y la ciudad,  e incluyó también a los intelectuales pequeño-burgueses al servicio del dominio capitalista en la Italia de los años treinta. Estos fueron conformados según el bloque en el poder, a través de la función de hegemonía cumplida por los grandes intelectuales meridionales,  Benedetto Croce y Giustino Fortunato.

Gramsci estaba más que interesado en el estudio de los grupos subalternos, en particular el proletariado, cuya dirección y educación política estuvo comprometido durante su corta vida. Él escribía en los Cuadernos, lo siguiente: “No hay duda de que en la actividad histórica de estos grupos hay una tendencia a la unificación, aunque sea a niveles provisionales; pero esa tendencia se rompe continuamente por la iniciativa de los grupos dirigentes y, por tanto,  sólo es posible mostrar su existencia cuando se ha consumado ya el ciclo histórico, y siempre que esa conclusión haya sido un éxito”.[2]

 Gramsci asimilaba el resultado de varias derrotas cuando escribía  sus lúcidas notas carcelarias. En Italia no solamente había vencido el fascismo, sino que la revolución mundial proclamada por el movimiento comunista y proletario internacional había detenido su curso. La guerra de movimientos  dio paso a las restauraciones catastróficas en Alemania, Hungría, China. 

En Rusia, el bolchevismo expurgado, mantenía su poder inminente, conducido por José Stalin con mano de hierro. Defender la patria rusa era la máxima consigna, y los juicios de Moscú, así como la represión brutal al campesinado fueron la cuota mortal al curso futuro de la revolución socialista. 

Gramsci vivió desde la cárcel el drama de la lucha faccional al interior del partido bolchevique, y la Internacional, que censuró estando prisionero. Tal postura le costó una  divergencia con Palmiro Togliatti, secretario privado de Stalin,  antes el delegado italiano ante la Internacional en Moscú. Estando preso Gramsci mismo instruyó a Tatiana Schucht, su cuñada, que no le entregara sus escritos a Togliatti, y éstos le fueron confiados al economista amigo, Piero Sraffa, quien fue su depositario hasta el traslado a Moscú por vía diplomática desde Roma.

La disputa literaria de Gramsci continuó después de su muerte en 1939. Fueron protagonistas Togliatti y la familia de Gramsci, residente en Moscú, - Julia, la esposa, Tatiana, quien regresó en 1938, y sus dos hijos -. La polémica la saldó la internacional Comunista que tomó a su cargo la edición de la obra completa comisionando a Togliatti  y a un miembro de la familia Gramsci para realizarla.[3]

Entonces la familia reclamó la fotocopia de los escritos de Gramsci, pero Togliatti, en carta al secretario de la Internacional, G. Dimítrov, de 25 de abril de 1941, se opuso y triunfó.  Él decía y advertía en aquella carta:

“a) No es correcto que sean constituidos dos archivos de materiales referentes a Gramsci,
b) Los cuadernos de Gramsci, que ya estudié cuidadosamente en casi su totalidad, contienen materiales que sólo pueden ser utilizados después de una cuidadosa elaboración. Sin ese tratamiento, el material no puede ser utilizado, y, alias, algunas partes del mismo, si fueran utilizadas en la forma en que se encuentran actualmente, podrían no ser útiles al partido.
Por eso, pienso que ese material deba permanecer en nuestro archivo, para ser elaborado aquí. Es una cuestión de seguridad organizativa, - para hoy y para el futuro -, que todo sea utilizado conforme a la finalidad y del modo como sea necesario”.[4]

La edición prometida de los escritos de Gramsci no se realizó.  Luego la II Guerra Mundial sirvió de excusa, aunque existía ya una copia de las cartas de Gramsci en 1939. La tarea pendiente se retomó con el regreso de Palmiro Togliatti a Italia, después de marzo de 1944. Al poco tiempo, el periódico Unitá de Nápoles anunció la publicación de los Cuadernos. Incluso, La editorial Nueva Biblioteca de Roma incluyó en su catálogo el anuncio de los escritos bajo el cuidado de Togliatti y Felice Platone, pero el proyecto se hundió una vez más.

Por fin, la publicación la cumplió  editorial Einaudi de un militante comunista, Giulio Einaudi; no  la hizo la editorial oficial del PCI, Editori Riuniti. Einaudi  publicó primero, parcialmente, Lettere dal carcere (1947). Sin embargo, el libro sólo contenía 218 cartas, por disputas internas se evitó su publicación completa. De la censura previa quedó la huella de los puntos suspensivos a cargo de Togliatti. Él borró referencias a Bordiga, expulsado del PCI en 1929, por organizar una disidencia. También fueron suprimidas algunas menciones polémicas que afectaban el propio perfil político de Palmiro Togliatti durante la posguerra. 

La publicación con menos censura vino a ocurrir cuidado por Sergio Caprioglio y Elsa Fubini, hecha por la misma editorial en 1965, con un total de 428 cartas. Sin embargo, existe hoy  la edición definitiva de las cartas de la cárcel incluyó 66 más, a cargo de A.A. Santucci, para un total de 494 cartas.[5]

De otra parte, los Cuadernos que contienen las reflexiones fragmentarias sobre múltiples temas junto a los distinguidos por Gramsci como Especiales, en particular los que contienen la propuesta metodológica de Gramsci para estudiar las clases subalternas aparecieron primero organizados temáticamente, por Togliatti y Felice Platone, en seis volúmenes entre 1948 y 1951, publicados por la editorial Einaudi con editores anónimos.

Cada libro estaba  nutrido por materiales seleccionados de diversos cuadernos, escritos en diferentes momentos, sin mayor orden metodológico y en arbitrario concierto no pocas veces. El primer volumen en aparecer fue El materialismo histórico y la filosofía de Benedetto Croce, y el texto dedicado al Risorgimento, donde hay la mayor mención explícita a los grupos subalternos, igual aparecen publicados en 1949.

Ahora bien, Gramsci empezó a emborronar cuadernos escolares, autorizado a  escribir en su celda de Turi en 1929. Fueron más de 2800 páginas manuscritas contenidas en 33 cuadernos, con una consigna, la disposición desinteresada, für ewig de lo escrito, sin la afectación circunstancial de lo que fuera su inmensa labor escritural en la prensa partidista que pronto será publicada , y que fue el vivo laboratorio de lo  revelado en los Cuadernos, 1929-1935. 

Gramsci arrancó su tarea vital póstuma a partir  del  8 de febrero de 1929. Cubrió con sus reflexiones, notas y apuntamientos 29 cuadernos entre especiales y misceláneos, más los cuadernos 7 a 9, con ejercicios de traducción del inglés y alemán de textos de Marx, Goethe, los hermanos Grimm, y de muchos artículos de revistas.[6]

Esta titánica empresa cesó  por serios quebrantos de salud en   abril de 1935, con las notas de Gramsci  en un “cuaderno especial”, el 10, titulado La filosofía de Benedetto Croce.[7] Él había sido transferido ya a la clínica del doctor Cusumano en Formia, en libertad condicional para caminar por las calles bajo vigilancia judicial. A los dos años sobrevendría su fallecimiento.

A propósito de la subalternidad, entre los años 1934-1935 Gramsci escribió el Cuaderno 19 sobre el tema del Risorgimento italiano, que contiene una importante mención a la metodología y al estudio de los grupos y clases subalternas. Existe también el Cuaderno 25, que data der 1934, donde  él mismo escribió con el título  “Historia de los grupos sociales subalternos”.[8]

De modo específico, con respecto al Cuaderno 19, en Apuntes  sobre  la Historia de las clases subalternas, Gramsci  señaló como criterios de método, los que siguen:

“Hay que estudiar, por tanto: 1) la formación objetiva  de los grupos sociales subalternos, por el desarrollo y las transformaciones que se producen en el mundo de la producción económica, su difusión cuantitativa y su origen a partir de grupos sociales preexistentes…2) su adhesión activa o pasiva a las formaciones políticas dominantes…3) el nacimiento de partidos nuevos de los grupos dominantes para mantener el consenso y el control de los grupos subalternos; 4) las formaciones propias de los grupos subalternos para reivindicaciones de carácter reducido o parcial; 5) las nuevas formaciones que afirmen la autonomía de los grupos subalternos, pero dentro de los viejos marcos; 6) las formaciones que afirmen la autonomía integral…”[9]

Bajo estas premisas sugeridas como método, mueve Gramsci su programa de investigación sobre los grupos y clases subalternas en procura de su historia política y social,  cuyo desafío recuperamos en las actividades actuales del Grupo Presidencialismo y participación, centrándonos en la subregión Andino amazónica. Y esta ponencia, y el panel que organizamos es prueba efectiva de ello.



[1] Profesor asociado, exdirector Ciencia Política y Unidad de Investigaciones Unijus, Facultad de Derecho y Ciencia Política, Universidad Nacional de Colombia. Ex  rector  nacional de la Universidad Libre de Colombia. Catedrático de la maestría de Estudios Políticos, U.Javeriana.  Director del Grupo Presidencialismo y Participación, Colciencias/Unijus.  Autor: Participación y representación política en Occidente, coautor: Neopresidencialismo y Participación. Seguridad y Gobernabilidad Democrática en Colombia, 1991-2002;  Educación  publica superiore, hegemonía cultural y crisis de representación en  Colombia, 1842-1984. Publicado en la Colección Gerardo Molina, 20. Unijus/Unal. Bogotá. Email: presid.y.partic@gmail.com.
[2] GRAMSCI, Antonio (1977). Escritos políticos (1917-1933).  Pasado y presente, 1ª edición. México, p. 361.
[3] Antonio GRAMSCI (2004). Cadernos do Cárcere. Ediçao Carlos Nelson Couthinho com Marco Aurelio Nogueira e Luiz  Sérgio  Henriques. Volume 1. Introduçao ao estudo da Filosofia.  A Filosofia de  Benedetto Croce. 3ª ediçao.  Civilizaçao Brasileira. Rio de Janeiro, p. 21 y ss.
[4] VACCA, Giuseppe (1999). Togliatti editore delle Lettere e dei Quaderni, en: Appuntamenti con Gramsci. Carocci, Roma, pp. 130-131.
[5] SANTUCCI, A.A (1996). Gramsci, Lettere dal carcere. Sellerio, Palermo.
[6] Antonio GRAMSCI. Cadernos do Cárcere. Introduçao ao estudo da Filosofia.  A Filosofia de  Benedetto Croce. 3ª ediçao.  Civilizaçao Brasileira. Rio de Janeiro, 2004, p. 15.
[7] Sabido es que Gramsci elaboró su propia clasificación de los cuadernos que trabajó, llamándolos misceláneos y especiales.  Los editores de su obra, y Valentino Gerratana en particular, al culminar el trabajo  de recopilación y organización rigurosa respetó y explicó también ese ordenamiento en lo posible. Lo mismo han hecho posteriores editores como Joseph Buttigieg, y el propio Carlos N. Coutinho para e caso de la edición brasilera, que sigue en América Latina a la que hizo editorial Era de México, con el concurso final de la Universidad de Puebla, bajo la curaduría de Dora Kanoussi.
[8] Op. cit., p. 17.
[9] GRAMSCI, Antonio (1977). Escritos Políticos (1917-1933), pp: 359-60.

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