viernes, 7 de abril de 2017

LOS SUBALTERNOS:
APRENDIENDO DE MOCOA Y SIRIA. MÁS ALLÁ DE LAS FRONTERAS.

miguel angel herrera zgaib
Director grupo presidencialismo y participación, Unal. Bogotá.
XII SEMINARIO INTERNACIONAL GRAMSCI

PAZ Y PREVISIÓN

"Una gran parte de los muertos son ancianos y niños, los más desprotegidos. Eso me duele mucho." Padre Omar Parra

A pocos días de otra conmemoración del 9 de abril, cada vez se añaden más cifras a la inexcusable tragedia de Mocoa, que en número cuadriplica casi, 301, las muertes producidas por el desbordamiento de los ríos que anegaron a más de 17 barrios de la capital de Putumayo.

Luego de 50 años de haber advertido el problema, y tres años después que el padre Omar Parra, hoy denominado héroe en la prensa, advirtió del inminente peligro de la avalancha, sin que encontrara atención efectiva. Al momento de su ocurrencia orientó a los fieles al Instituto Tecnológico que está en un alto, donde hay albergadas ya más de 2.000 personas.

El ataque con gas venenoso, a la aldea de Jan Sheijun, en el conteo provisional no hay superado a las 86 víctimas, entre adultos y niños, producida por el ataque aleve de la aviación siria, hace tres días, en el interés de acabar con toda resistencia en Mosul, con quienes rivalizan con el poder del presidente Bashar el Asad.

LA HISTORIA Y LAS TRAGEDIAS JUNTAN

"No sé si sean milagros o no, pero nos salvamos y por eso empecé a salvar a la gente." Omar Parra, padre en la parroquia de Mocoa, ET, 6/04/17, p. 4.

En una guerra que empezó en el año 2011,y que lleva ya una contabilidad de algo más de 6 millones de desplazados, que no solo se mueven hacia los países vecinos, sino que superan la frontera europea.

Si comparamos cifras de muertos, la indignidad humana producto de la negligencia de los gobernantes frente a la naturaleza, en Colombia, del presidente para abajo; y las razones de la guerra en Siria contra la población igualmente indefensa, con el presidente, sus aliados y detractores, hermanan a los subalternos en Mocoa, y en Jan Sheijun, donde murieron 86, entre ellos 30 menores. Para darle otro rumbo, un giro radical a la política de la representación en estos dos lugares distantes, e igualmente azotado brutalmente por dos tipos de tragedias,

Desde comienzos del pasado siglo se juntaron colombianos con migrantes sirio-libaneses, cuando se derrumbó el imperio turco otomano, luego de la I Guerra Mundial; y estos últimos buscaron una nueva vida entrando por la Costa Caribe, y poblándose las orillas del río Magdalena, inicialmente con estos migrantes, que llegaron hasta Neiva.

Ahora, ante ambas tragedias, hay la oportunidad para reclamar la paz efectiva, dentro y fuera de las fronteras de los dos países, azotados por la guerra y la naturaleza; por el hacer y la omisión del país político, en ambos estados, donde la democracia es tan solo un pretexto,sin que haya responsables. Claro, con la ayuda perversa de los aliados internacionales que hacen la guerra en territorios que le son ajenos, como son los casos repetidos de Estados Unidos, Rusia e Israel, que es el comodín de una gran potencia que financia con "generosidad extrema" su caracter de policía regional, y oprime a la nación palestina.

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